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jueves, 19 de noviembre de 2015

19 de noviembre de 2002 - El petrolero "Prestige" se hunde provocando un desastre ecológico

El 19 de noviembre de 2002 el Prestige, un petrolero procedente de San Petesburgo que transportaba una carga de 77.000 toneladas de fuel ruso, se partió en dos frente a las costas gallegas. 

El Prestige era un buque monocasco fabricado en Japón, que transportaba 77.000 toneladas de fuel (un combustible pesado, usado para las calderas, altamente contaminante) desde San Petersburgo (Rusia) a Gibraltar. En el momento de su hundimiento tenía 26 años de antigüedad y le quedaban apenas dos años y medio para ser retirado de la circulación ya que la normativa europea obliga a los barcos a navegar por aguas comunitarias con doble casco. No pasaba ningún control desde el año 1999. El petrolero tenía bandera de las Bahamas, pero su dueño era liberiano (Mare Shipping), su armador era griego (Universe Maritime), disponía de un certificado estadounidense para navegar (ABS), lo había fletado una sociedad suiza (Crown Ressources), estaba asegurado por una compañía británica (The London Steamship Owners) y navegaba bajo el mando de un capitán griego (Apostolos Mangouras) y tripulación asiática. El 13 de noviembre de 2002, durante un fuerte temporal frente a la Costa da Morte, el buque sufrió una vía de agua y comenzó a soltar fuel. 


La catástrofe empezó casi una semana antes de que el último pedazo del barco acabase hundido en el mar. El trece de noviembre el Prestige avisó a Salvamento Marítimo porque estaba en peligro de hundirse a 28 millas al oeste del cabo de Finisterre. El petrolero tenía una vía de agua y se encontraba en medio de un fuerte temporal, por lo que se iniciaron las medidas de rescate y los tripulantes fueron trasladados a Vigo y A Coruña. Los marineros aseguraron que el buque "chocó con algún objeto que abrió una vía de agua en el casco". Cuando el barco quedó a la deriva ya se observaba una gran mancha de combustible a su alrededor pero el mensaje gubernamental parecía tranquilizador y culpaba a Gibraltar por la falta de inspección del petrolero.


Francisco Álvarez Cascos, entonces ministro de Fomento bajo el gobierno de José María Aznar, ordena que el buque se envíe "al quinto pino" y se adentre en el mar lo más posible. Tras seis días de rumbo errático —en esos días recorre 243 millas (437 kilómetros), primero hacia el norte y después es remolcado hasta el sur— el buque se parte por la mitad el 19 de noviembre, a 250 kilómetros de la costa gallega. La corriente de Navidad pilla de lleno al petrolero, esparciendo su vertido por toda la costa desde la desembocadura del Miño hasta la costa suroeste francesa. El desastre medioambiental adquiere proporciones gigantescas. 


¿Cuáles fueron las consecuencias del desastre? Cerca de 63.000 toneladas de fuel quedaron desparramados por la costa. El 'chapapote' inundó playas paradisíacas y obligó a prohibir la pesca durante meses en casi 1.000 kilómetros de litoral. 


Las Cámaras de Comercio cifran las pérdidas en 1.400 millones de euros. Durante los nueve primeros meses posteriores al desastre se recogen más de 23.000 aves llenas de petróleo (17.000 de ellas muertas), según un informe de la organización SEO/BidLife. Un informe pericial de la Fiscalía cuantifica en 3.862,42 millones el impacto ambiental y económico en el Estado español.


Como parecía imposible mantenerlo a flote la decisión del Gobierno fue la de trasladarlo mar adentro para reducir los daños ecológicos y, de este modo, se situó el buque en aguas de competencia portuguesa. Más tarde se debatió sobre si el Ejecutivo acertó al dirigir el buque hacia alta mar en lugar de acercarlo a un puerto y trasvasar allí el petróleo de sus bodegas. Alejar el barco de la costa hizo pensar que los vientos y las corrientes podían llevar los vertidos hacia el interior del océano y no hacia tierra y que si se hundía, como ocurrió, gran parte del combustible quedaría almacenado en sus tanques. Pero, el hundimiento del petrolero, hecho al que el propio presidente de la Xunta, Manuel Fraga, restó importancia, se convirtió en una gran tragedia, tanto ecológica como económica.


El presidente del Gobierno, José María Aznar, prefirió no aparecer por Galicia hasta pasado un mes de que el Prestige se hundiera y, durante su visita afirmó que no bajaba a las playas porque "no quería molestar a los que limpiaban". Antes de acudir a la costa gallega, el presidente apareció en la televisión pública donde, utilizando un tono de humildad, asumió que el Gobierno pudo "cometer equivocaciones" y "llegar tarde". También prometió, "no escatimar recursos". El Gobierno y la Xunta aprobaron destinar una serie de ayudas a más de 4.500 personas del sector pesquero gallego. Se esperaba que estas prestaciones superasen sólo los cinco millones. Más tarde, el Gobierno decidió ampliar las ayudas a las personas afectadas de las Comunidades Autónomas de Asturias, Cantabria y el País Vasco. Aznar, durante su visita al litoral gallego, indicó que se destinarían 265 millones de euros de los fondos comunitarios (FEDER).


Fraga visitó la zona afectada por los vertidos ocho días después de que se iniciara el desastre y aseguró que la situación estaba bajo control. Con tono irónico, se refirió a su baño en Palomares y dijo que en esta ocasión no se metía en el mar por miedo a constiparse. También anunció que la Xunta había reservado 60 millones de euros de los presupuestos de 2003 para aminorar los daños causados por el Prestige. Asimismo, durante la primera semana de diciembre, El rey Juan Carlos se acercó a las playas inundadas de fuel para hacer un llamamiento: "Todos tenemos que ayudar -afirmó durante su visita- y vosotros -sugirió, refiriéndose a los periodistas- no hagáis fotos demagógicas".

Antes de hundirse, el buque fue vertiendo petróleo en las playas a medida que se abrían grietas y algunos pescadores, como los percebeiros, ya temían las consecuencias.

Según el portavoz del Bloque Nacionalista Galego (BNG) en el Congreso, Francisco Rodríguez, se calculan 126.000 afectados, sólo en el sector pesquero. Son cifras que, en el conjunto de las actividades económicas de Galicia, sobrepasan el 10% del PIB de esta comunidad. La pesca es el segundo sector exportador de Galicia y, según el portavoz de BNG, podemos hablar de 18.000 afectados. Pero el sector de la pesca no es el único afectado por la crisis del Prestige. Otros ámbitos económicos, como el turismo, el sector conservero o la construcción, sufrieron también las repercusiones del hundimiento del petrolero.

domingo, 30 de agosto de 2015

30 de agosto de 1918 - En Moscú, antigua URSS, Lenin, Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, sufre un atentado. Una revolucionaria anarquista le dispara tres tiros, dos de los cuales lo hieren gravemente.

El 30 de agosto de 1918, Vladimir Lenin, líder del Partido Comunista de Rusia, fue gravemente herido por dos balas, pero sobrevivió. Había sido alcanzado por tres disparos con balas envenenadas al salir de la fábrica de Michelson, el 30 de agosto de 1918, donde hablaba a los obreros.


Desde el 7 de noviembre de 1917, Rusia era un país ocupado, donde reinaba el caos de la guerra civil. Después del golpe de Estado exitoso, Vladimir Ilich Ulianov, “Lenin”, inicia la construcción de un sistema dictatorial de gobierno, bajo el liderazgo de los cuadros del partido bolchevique. La oposición se suprime radicalmente.

Pero el entusiasmo se estaba enfriando. Además, reinó la guerra en Europa y parecía que los alemanes ganarían bien en el Este. El 9 de febrero de 1918, se firmó un tratado de paz entre Ucrania y Alemania. Ante el aumento de la presión sobre los bolcheviques, causando que Lev Davídovich Bronstein, más conocido como Lev Trotski o, en español, como León Trotski, como jefe de la delegación rusa, anunciara oficialmente la retirada del país de la guerra, e interrumpiendo las conversaciones de paz sin un acuerdo.

El Alto Mando del Ejército Alemán había ordenado que el ejército marchara hacia el este. El nuevo gobierno ruso, siendo inestable, tuvo que capitular y aceptar las demandas alemanas. El tratado de paz de 3 de marzo entre Rusia y el Imperio alemán, fue firmado por Lenin contra una enorme resistencia dentro del partido.

Los comunistas necesitaban paz externa, de modo que pudieran imponer internamente su revolución. El 17 de julio todos los miembros de la casa real, la familia del zar fue eliminada en Ekaterinburgo (Ver más)

Pero sólo seis semanas más tarde llegó el gran choque de la revolución. Lenin, el líder del Partido Comunista de Rusia, acababa de entrar en su coche después de una reunión con los trabajadores de una fábrica de armamentos. 

Lenin en 1918
A pesar de las heridas provocadas por los disparos en el atentado, Lenin sobrevivió aunque su salud se vio muy deteriorada, este atentado sería un factor fundamental para que seis años después en 1924, Lenin muriera. Sin duda, de no ser por la actuación de Fanya, Lenin hubiera vivido muchos años más y con él, el terror de su gobierno. Aún con la sacrificada acción de Fanya Kaplan, Lenin tenía bien atado y se guardaba en la manga su sucesión con dos candidatos forjados bajo su sombra; bien León Trostsky, el artífice de la matanza de Kronstad o bien, Stalin el atroz asesino del pueblo soviético. De principio a fin, la historia de la URSS está escrita con la sangre del pueblo ruso.

Aunque Kaplan lo negara, aparentemente el atentado no fue un hecho aislado, sino parte de un plan desatado por la reacción. Lenin no aceptó las recomendaciones de abstenerse de asistir a su encuentro con los trabajadores. Es el mismo día que otro eserista solitario ha asesinado a Moisei Uritsky el jefe de la cheka en Petrogrado. Los bolcheviques no se creen que sea una casualidad e interrogan a Kaplan buscando los responsables últimos de la conspiración. Pero no lo encuentran, Fanya Kaplan se reconoce eserista pero que detrás de ella no hay nadie. En su declaración horas después de haber atentado contra la vida de Lenin en 1918 dijo: 
"Mi nombre es Fanya Kaplán. Hoy disparé a Lenin. Lo hice con mis propios medios. No diré quién me proporcionó la pistola. No daré ningún detalle. Tomé la decisión de matar a Lenin hace ya mucho tiempo. Le considero un traidor a la Revolución. Estuve exiliada en Akatuy por participar en el intento de asesinato de un funcionario zarista en Kiev. Permanecí once años en régimen de trabajos forzados. Tras la Revolución fui liberada. Aprobé la Asamblea Constituyente y sigo apoyándola"

Fanya Kaplan, la anarquista que atento contra Lenin

Fanya Kaplan, hija de una familia de campesinos, había iniciado su actividad revolucionaria en grupos anarquistas y más tarde se afilió al PSR (Partido Social-Revolucionario), en 1906 participó en un atentado contra un funcionario del gobierno zarista y fue condenada de por vida a un campo de trabajo, en el que acabaría pasando once años hasta que la Revolución de Febrero de 1917 la liberó. 

Fanya Yefimovna Kaplan fue ejecutada el 3 de septiembre, tan solo cuatro días después de haber realizado el atentado. El 6 de septiembre se declara por vez primera el terror rojo y será contra los eseristas, los nuevos enemigos de la revolución. El decreto oficial que legitimó la represión en nombre de “la defensa de la revolución”, llevó al arresto y ejecución, sin juicio previo, de más de 800 opositores al régimen bolchevique y sería el preludio de la Gran Purga a finales de los años 30. 

Sirviera a los intereses que sirviera, la valiente voluntad de Fanya Kaplan demuestra cuán pronto viró la Revolución Rusa de ser una revolución, a ser un golpe de estado a los intereses de una oligarquía con ansias de poder, y nos demuestra también la imperiosa necesidad de usar todos los medios posibles para alejar a la revolución del cariz autoritario que estaba tomando

Fanya Kaplan
La historia de Fanya Kaplan es complicada, ella era un mujer de origen judío nacida en 1890 como Feiga Jaimova Roitman en la provincia ucrania de Zhytomir (Feiga en hebreo quiere decir pájaro). Cambió de nombre cuando sus padres marcharon a los EEUU y comenzaban sus primeros pasos revolucionarios, ligados a los anarquistas. Sus actividades sediciosas eran muy modestas llevar de un lado a otro bombas y literatura prohibida. La policía zarista la detiene con una bomba en Kiev, y es condenada a muerte en 1906 con los otros revolucionarios. Pero ella era muy joven, tan solo 16 años, y su pena es conmutada por la cadena perpetua.

Será en la cárcel donde trabe conocimiento con los socialistas revolucionarios, en particular con Mariya Spiridónova. Sus ideas cambiaran dejando el anarquismo y aproximándose a las de los eseristas. Más tarde, tras la revolución de febrero de 1917, Kaplan conseguiría el indulto. Pero sería una mujer que vagara sin rumbo y que solo se encontraba a gusto en compañía de sus camaradas de la cárcel.

También aprovechó el tiempo para recuperar prácticamente la vista que había estado a punto de perder, a pesar de lo que digan las reinterpretaciones revisionistas, que dicen que Kaplan era casi ciega y no pudo haber perpetrado el atentado contra Lenin.

En cualquier caso Kaplan siente que Lenin a traicionado a la revolución; se ha disuelto la asamblea constituyente dominada por los socialistas revolucionarios en favor de los soviets, dominados por los bolcheviques, se ha pactado la paz con los alemanes y siente que la guerra civil que asola al país es culpa suya. Y decide acabar con él.


Las dudas sobre la autoría del atentado

No hubo ningún testigo que haya visto realmente a Fanya Kaplan hacer los disparos. En 1906, había perdido por completo la vista, recuperándose parcialmente seis años más tarde. Pero era muy miope y, por tanto, inadecuada como asesina.

En el sitio del ataque a Lenin, fueron encontradas cuatro cápsulas de bala, a pesar de todos los testigos que escucharon tres disparos. También plantea la sospecha de que Fanya Kaplan ha confesado fácilmente su supuesta culpabilidad.

Un expediente médico del año 1922, cuando fue finalmente retirado la bala del hombro de Lenin. Seguramente, la bala no fue despedida de un revólver Browning, como la que la policía secreta habría encontrado en la bolsa de Fanya Kaplan y que afirmó se trataba del arma del crimen.

Por lo tanto, otro rumor se extendió desde entonces. El verdadero autor del atentado del 30 de agosto 1918 contra Lenin habría sido un hombre llamado Protopopov, jefe de una unidad de la Cheka -la organización predecesora del servicio secreto KGB- y estaría decepcionado con la revolución. Él también habría sido detenido en el lugar y ejecutado el mismo día. Kaplan estaría tratando, sin saber de su detención, de cubrirlo y habría "confesado" con el crimen.

De todos modos, el día 30 de agosto 1918 ofreció al líder de los bolcheviques pretexto oportuno para radicalizar aún más la caza de todos tus rivales. Entonces comenzó el "terror rojo". Las víctimas fueron principalmente miembros del Partido Revolucionario Social, que había obtenido en las elecciones un resultado mucho mejor que el Partido Comunista.

al anochecer del 21 de enero de 1924, Lenin falleció de un derrame cerebral. Por la noche se reunió el Pleno del Comité Central del Partido, y dirigió un llamamiento al pueblo:
"Ha muerto el hombre bajo cuya dirección combativa nuestro partido, envuelto en el humo de la pólvora, enarboló con mano recia la bandera roja de octubre en todo el país, barrió la resistencia de los enemigos y consolidó firmemente el dominio de los trabajadores en la Rusia zarista. Ha muerto el fundador de la Internacional Comunista (…) el amor y el orgullo del proletariado internacional, la bandera del Oriente oprimido, el dirigente de la clase obrera rusa".

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viernes, 10 de julio de 2015

10 de julio de 1985 - Agentes franceses hunden el "Rainbow Warrior", buque insignia de la organización Greenpeace, en Auckland (N. Zelanda)

El Rainbow Warrior fue el buque insignia de la organización ambientalista internacional Greenpeace. Estaba de visita en Auckland antes de liderar una flota de buques para el atolón de Mururoa para protestar contra las pruebas nucleares francesas en el Pacífico Sur.

Justo antes de la medianoche el 10 de julio de 1985, dos explosiones sacudieron el puerto, que se hunde el Rainbow Warrior. Cargas bajo el agua habían sido colocados por hombres rana en su casco, que produce dos agujeros en el barco.

El Rainbow Warrior, de 40 metros y 418 toneladas, se hundió casi inmediatamente. Toda la tripulación logró escapar, excepto el fotógrafo Fernando Pereira, que se ahogó.


Un mes después del atentado, se reveló que los responsables fueron Dominique Prieur y Alain Mafart, agentes de los servicios secretos franceses, la Direction Générale de la Sécurité Extérieure (DSGE).

Posteriormente, la policía de Nueva Zelanda descubrió que hasta 11 agentes franceses habían entrado en Nueva Zelanda como parte de la operación Rainbow Warrior.

Un informe francés salió admitiendo que agentes franceses habían estado en Nueva Zelanda, pero negó que hubieran llevado a cabo el atentado. Este informe dio lugar a tanta indignación que el primer ministro francés finalmente admitió que agentes franceses habían sido responsables. Afirmó que por ser miembros de las fuerzas armadas y haber actuado bajo órdenes, no podían ser considerados responsables de sus acciones. El 23 de septiembre de 1985, el Gobierno de Francia admitió la actuación de sus Servicios Secretos Franceses en el hundimiento del Rainbow Warrior, barco insignia de Greenpeace, el 10 de julio de 1985, en el puerto de Waitemata, Auckland.

El 4 de noviembre de 1985, Mafart y Prieur comparecieron en un tribunal de Auckland, donde se declararon culpables de los cargos de homicidio y daños intencionales y fueron condenados a 10 años de prisión. Esto provocó presión por parte del gobierno francés, incluyendo amenazas de imponer sanciones contra los productos originados en Nueva Zelanda. El Secretario General de las Naciones Unidas acordó mediar entre los dos países, y se acordó que Mafart y Prieur debían ser deportados hacia la Polinesia Francesa y permanecer allí durante los próximos tres años. Francia debió pedir disculpas a Nueva Zelanda y pagar $ 13 millones en compensación. Sin embargo, después de una nueva presión de Francia, así como las amenazas para trabar a Nueva Zelanda el acceso comercial a la Comunidad Económica Europea, los dos agentes finalmente salieron del atolón antes de los tres años y regresaron a Francia.


El Rainbow Warrior fue puesto a flote, pero no pudo ser reparado. Fue remolcado desde Auckland y hundido cerca de las islas Cavalli, frente a la costa de Northland, para convertirse en un arrecife artificial para la vida marina.


lunes, 30 de marzo de 2015

Calentamiento global

El calentamiento que experimenta la Tierra se ha triplicado en los estratos medios de la atmósfera, según un estudio efectuado por científicos británicos publicado el 30 de marzo de 2006.

Según los investigadores del Instituto Antártico Británico, un nuevo análisis de observaciones realizadas mediante globos aerostáticos durante los últimos treinta años confirma que la Antártida ha sufrido también los estragos del calentamiento global. 

Sin embargos, estos aumentos son tres veces mayores que los observados globalmente, señalaron. El estudio británico se suma a otros realizados con satélites de la NASA que han señalado que la plataforma del continente helado se ha reducido debido al incremento de la temperatura ambiental.

Esa reducción ha sido paralela a una aceleración del vertido de los glaciares de Groenlandia sobre el Atlántico norte también debido al aumento de las temperaturas. Las temperaturas del aire en la región de la Península Antártica han aumentado más de 2,5 grados centígrados en los últimos 50 años, cinco veces más rápidamente que la media mundial, indicó el Instituto.


Hay evidencia ahora que las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida están perdiendo masa, y contribuyen al aumento del nivel del mar. Según los expertos, el calentamiento en la Antártida está mucho más generalizado de lo que se pensaba antes del comienzo de las investigaciones, y Groenlandia tiene cada vez menos volumen de hielo.

En el Ártico, durante el  verano del Año Polar Internacional (API) 2007/2008, la extensión mínima del hielo marino durante todo el año disminuyó al nivel más bajo desde hace 30 años, cuando se empezaron a elaborar registros satelitales. En las expediciones realizadas durante el API se registró también un ritmo acelerado de la formación de témpanos en el Ártico. Además, el calentamiento global parece haber cambiado la vegetación en esta zona, lo que ha afectado a los animales de pastoreo y a la caza.


Los buques de investigación del API han confirmado que el nivel de calentamiento del océano Austral está por encima de lo normal. La circulación oceánica podría verse afectada al unirse el enfriamiento de las corrientes de los fondos oceánicos cerca de la Antártida y el aumento del deshielo de la Antártida. Los investigadores confirman que el calentamiento global afecta a la Antártida de una forma que antes no se conocía.

La investigación también ha identificado grandes reservas de carbono almacenado como el metano en el permafrost. El deshielo del permafrost amenaza con desestabilizar el metano (un gas de efecto invernadero) almacenado y enviarlo a la atmósfera. Los investigadores que estaban a lo largo de la costa de Siberia observaron emisiones sustanciales de metano procedentes de los sedimentos de los océanos.


El término Calentamiento Global se refiere al aumento gradual de las temperaturas de la atmósfera y océanos de la Tierra que se ha detectado en la actualidad, además de su continuo aumento que se proyecta a futuro.

Nadie pone en duda el aumento de la temperatura global, lo que todavía genera controversia es la fuente y razón de este aumento de la temperatura. Aun así, la mayor parte de la comunidad científica asegura que hay más que un 90% de certeza que el aumento se debe al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero por las actividades humanas que incluyen deforestación y la quema de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón. Estas conclusiones son avaladas por las academias de ciencia de la mayoría de los países industrializados.


A continuación se enumeran algunos de los impactos que se predicen del calentamiento global de dos a tres grados Celsius, esto sucederá si se logra controlar las emisiones pronto y los niveles de gases de efecto invernadero no suban a más del doble del nivel previo a la Revolución Industrial. 
  • Los lugares continuarán haciéndose más cálidos, en especial en la noche y los inviernos. En algunos lugares esto mejorará la salud y la agricultura, pero en general afectará de manera negativa la producción agrícola, con el consiguiente aumento de precios de los alimentos y la mortalidad aumentará por las olas extremas de calor, sequías y otros efectos secundarios.
  • El nivel del mar seguirá aumentando por muchos siglos. La última vez que la Tierra estuvo a 3ºC por encima del temperatura promedio del momento, el mar estaba por lo menos 6 metros más alto que el nivel actual. Si el aumento es lento y gradual los cambios no serán tan catastróficos como un aumento acelerado, no hay forma de saber cómo será la velocidad de cambio.
  • Los patrones del clima seguirán cambiando con un ciclo del agua más intenso con sequías e inundaciones más pronunciadas. Las zonas secas se harán más secas y las húmedas más húmedas. Los eventos extremos del clima serán más comunes y más intensos. Esto afectará la disponibilidad de agua potable en muchas zonas del mundo. Los efectos de este cambio ya se están viendo en la actualidad.
  • Los ecosistemas estarán bajo estrés, aunque la agricultura y manejo de bosques puedan beneficiarse inicialmente, incontables especies, especialmente en áreas polares, montañas y trópicos tendrán que cambiar sus rangos de distribución, los que no puedan hacerlo se extinguirán. Pestes y enfermedades de los trópicos avanzarán hacia el norte y sur y llegarán a las zonas que se han entibiado. Esto ya se está observando en la actualidad.
  • El aumento del nivel de CO2 afectará los sistemas biológicos de manera independiente al cambio climático. Algunos cultivos se verán beneficiados, tal cual lo serán ciertas malezas, si estos cambios en la ecuación final serán beneficiosos o no, no hay forma de saberlo de antemano. Los océanos se harán más ácidos lo que pondrá en riesgo la existencia de arrecifes de coral y seguramente dañará la industria pesquera y las otras especies marinas existentes.
Habrá efectos significativos y no previstos, en su mayoría serán negativos pues el sistema humano y natural está bien adaptado a las condiciones actuales del clima.

Un poco de consolación se puede buscar en el hecho que el clima y los ecosistemas son complejos y que en la actualidad sólo se conocen y entienden de manera parcial, hay, por lo tanto, posibilidades que el impacto no sea tan malo como se predice, aunque, por el otro lado, de la misma manera existe la posibilidad que los efectos que vivamos sean mucho peores de lo que se predice en este momento.

Si los niveles de CO2 aumentan a más del doble de los niveles pre-industriales, con el aumento de los otros gases de invernadero (algo que sucederá si no se toman pronto acciones fuertes en el tema), los resultados del cambio climático serán mucho peores.


Podremos llegar a una situación en la que aunque controlemos las emisiones, procesos de retroalimentación naturales puedan seguir aumentando los gases hasta niveles que la Tierra no ha experimentado en decenas de millones de años, con niveles del mar muchas decenas de metros por encima del actual y con condiciones planetarias grotescamente lejanas a las que la especie humana se ha adaptado. Esperemos no llegar a eso, porque las consecuencias para la humanidad podrían incluir la palabra “extinción”.

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domingo, 22 de marzo de 2015

22 de marzo de 1990 - el Capitán Joseph Hazelwood fue perdonado por tres cargos criminales relacionados del calamitoso derrame de petróleo del Exxon Valdez en Alaska.

Joseph L. Hazelwood durante el juicio
Joseph L. Hazelwood era el captan del Exxon Valdez la noche del 24 de marzo de 1989, cuando una serie de eventos llevó a uno de los mayores derrames de petróleo de la historia moderna. Bajo las ordenes de Hazelwood, el Valdez se había alejado de la ruta para buques para evadir icebergs, pero se había estrellado con un arrecife alrededor de la medianoche, derramando millones de galones de petróleo crudo en el Prince William Sound en la costa sur de Alaska. 

Los ejecutivos de Exxon declararon luego que Hazelwood había estado ebrio durante el accidente, admitiendo que le habían permitido regresar al buque luego de haberse tratado por alcoholismo, a pesar de informes de que había recaído.

Hazewood fue acusado con un cargo criminal de segundo grado, y faltas por operar un buque intoxicado y tomar parte en peligro innecesario. El cargo criminal podría haber llevado a una sentencia de cinco años en prisión y una multa de $50,000, mientras que las dos faltas podrían haberle costado un año en prisión y $5,000 en multas. 

Las pruebas de sangre administradas horas luego del accidente no llegaron a conclusiones sobre el nivel de alcohol sanguíneo, y el jurado declaró que el capitán no estaba bajo la influencia del alcohol. Hazelwood había abandonado el puente del buque durante su turno esa noche, una violación de las reglas de la compañía, y el jurado lo declaró negligente. 

Hazelwood fue perdonado por el cargo y las faltas y acusado solamente de negligencia por descargar petróleo ilegalmente. El capitán fue sentenciado a 1,000 horas de servicio comunitario, que luego pasó recogiendo basura en las carreteras de Alaska. 

Mei Evans, coordinador de la Alianza de Reforma Petrolera, dijo que el juicio no sacó a relucir el problema principal: “El sistema completo es culpable, y Exxon y Hazlewood son solamente dos agentes en un sistema muy complicado y fallido de extracción y transporte de petróleo.”

En 1991, Exxon llegó a un acuerdo por los cargos puestos por el estado de Alaska, accediendo a pagar $3.400 millones en multas y costos de restauración ambiental. Un grupo de pescadores y nativos de Alaska luego ganaron una indemnización de $2.500 millones en daños punitivos por parte de la compañía, pero la Corte Suprema de los Estados Unidos luego redujo esa cantidad a $507.5 millones en el 2008.



El accidente

El 24 de marzo de 1989, en plena tormenta, el petrolero americano Exxon Valdez, que viene de cargar 180.000 toneladas de crudo en la terminal del Valdez, se separa del canal de navegación para evitar unos bloques de hielo a la deriva. El comandante ordena al hombre encargado del timón pasar a piloto automático. Menos de 30 minutos más tarde, el petrolero se encalla a 12 nudos (algo más de 22 km/h) sobre el arrecife Blight, situado a una decena de metros de profundidad, en el distrito de Prince-Williams, importante zona de pesca.

“Hemos chocado con fuerza,” dijo Hazlewood por radio a los Guardias Costeros luego de estrellarse contra el arrecife. “Estamos derramando un poco de petróleo, y estaremos aquí por bastante rato.” 

El Exxon Baton Rouge (el más pequeño, a la izquieda) descargando el petróleo crudo del Exxon Valdez el 26 de marzo. Nótense las barreras flotantes para intentar frenar el derrame. El helicóptero sobre la cubierta del Exxon Valdez puede dar una idea del tamaño colosal del superpetrolero
La encalladura daña 11 cisternas de 13 y provoca el vertido de 38.500 t de petróleo crudo. Más de 7.000 km² de manchas contaminan 800 km de costas (2.000 con todos islotes y ensenadas), resultando en un desastre monumental tanto para el medioambiente en Alaska, considerado el mayor derrame a nivel mundial en términos de daños al medio ambiente, como para Exxon. 

(Click sobre la imagen para ampliar)

Aunque Exxon prometió limpiar el derrame cuidadosamente, todavía quedan miles de galones de petróleo en Prince William Sound que no están siendo removidos. Según explca el Trustee Council, “El petróleo del Exxon Valdez está decreciendo a un nivel de 0-4% por año … A este paso, el petróleo restante demorará décadas y posiblemente siglos en desaparecer del todo.”

La ciudad de Valdez había sido ya traumatizada 25 años antes por un temblor de tierra devastador. La ciudad entera ha sido reconstruida y se convierte, en 1976, en el puerto del crudo.

Lucha contra la contaminación

Durante el año 1989, once mil personas son contratadas por Exxon para limpiar lo más rápido y lo más eficazmente posible los daños. Decenas de miles de voluntarios y de medios sin precedentes son movilizados (1.400 navíos, 85 helicópteros y 1.100 personas) para salvar pájaros y mamíferos marinos, y para limpiar el litoral playa a playa.


Al 1 de junio de 1989, es decir 3 meses después de la encalladura del petrolero, los gastos se elevan a 135 millones de dólares. Ascienden a 300 millones de dólares a primeros de julio, y a inicios de 1996 alcanzan los 2.500 millones de dólares.

Estos gastos no son en vano puesto que en 3 años, 500 de los 800 km de costa son limpiados. A pesar de ello, la contaminación residual continúa afectando regularmente a diferentes especies y las consecuencias del accidente de 1989 sobre la vida salvaje son sin duda mucho más elevadas que el balance inicial que anunciaba 250.000 pájaros marinos, 2.800 nutrias y 300 focas víctimas directas del petróleo del Exxon Valdez.


Consecuencias de la catástrofe

Las lecciones obtenidas de la catástrofe desde un punto de vista legislativo son importantes puesto que la enmienda «Doble casco» del 6 de marzo de 1992 es promulgada y votada para todos los navíos construidos a partir de 6 de julio de 1996 (convención MARPOL, regla 13F).

Un proceso es iniciado por la administración americana, asociaciones y particulares contra Exxon, quien se dirige hacia los asesores.

En las acciones jurídicas tomadas, numerosas acusaciones son dirigidas hacia el comandante: consumo de alcohol antes de embarcar, falta de formación de su tripulación, piloto automático activado demasiado rápidamente, tentativas peligrosas de desencalladura del navío, etc.

En 1991, un acuerdo entre el gobierno federal del Estado de Alaska establece una factura de 1.150 millones de dólares repartido en: 150 millones de dólares en concepto de crimen medioambiental, 100 millones de repartición de los daños causados por el accidente y 900 millones de dólares de responsabilidad civil de la compañía Exxon. En 2004, tras numerosas estrategias judiciales, Exxon es condenada a pagar 4.500 millones de dólares de daños punitivos. La compañía apela dicha decisión.

El navío cambiará de nombre antes de proseguir su trascurso fuera de aguas americanas.

Diez años después de la catástrofe, las tasas de mortalidad de algunas especies o de huevos se mantienen anormalmente elevadas, sin que ninguna relación con el naufragio pueda ser claramente afirmada por los expertos.

La vuelta al equilibrio de las poblaciones afectadas tiene riesgo de ser retardada por la persistencia de bolsas de petróleo fresco hundido entre los sedimentos.

martes, 17 de marzo de 2015

Peligro atómico

El 17 de enero de 1966, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos pierde un avión cisterna y un bombardero cargado de armas nucleares en la población de Palomares en Almería, España. Durante una maniobra de aprovisionamiento, las dos naves colisionan, siete tripulantes resultaron muertos y otros cuatro consiguieron abandonar los aviones en paracaídas.

El bombardero, un B-52, transportaba cuatro bombas nucleares de 1,50 metros de longitud y una capacidad destructiva de 1,5 megatones. Tres de las bombas cayeron en tierra, donde solo explotó el explosivo convencional, la tercera cayó al mar.

Tras una larga búsqueda en la que se emplearon todos los medios disponibles, la cuarta bomba fue localizada el 17 de marzo de 1966. Recuperarla le costó a Estados Unidos 80 millones de dólares.

Dos de las bombas recuperadas se exhiben en el National Museum of Nuclear Science and History en Nuevo Mexico.
Pero… ¿Que estaban haciendo los aviones de Estados Unidos sobrevolando España cargados con bombas atómicas?  Esto no se supo hasta el año  2010 en que se desclasificaron unos documentos en los que se explicaba el motivo:
“El plan que consistía en tener permanentemente en vuelo bombarderos B-52 cargados con armamento nuclear con el fin de contraatacar incluso aunque sus enemigos hubieran inutilizado las bases terrestres. Este planteamiento exigía la práctica de repostar en el aire y prolongados tiempos de misión para las tripulaciones.” 

Famosa foto del baño del entonces ministro de  Información y Turismo español, Manuel Fraga Iribarne en las aguas de la localidad almeriense de Palomares, para comprobar que las aguas no estaban contaminadas de radioactividad.


Manuel Fraga y el embajador de los Estados Unidos se bañaron  después del accidente del 17 de enero de 1966, en el  que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos perdió un avión cisterna, un bombardero estratégico y las armas nucleares que transportaba. 

Este no fue el único accidente, ni el primero ni el último. Unos años antes, En 1958, un bombardero B47 dejó caer un arma nuclear accidentalmente sobre Mars Bluff, Carolina del Sur. La bomba, que carecía del material atómico, cayó sobre el área causando daños estructurales menores a los edificios de abajo.  Seis personas resultaron heridas por la explosión de la carga explosiva convencional de la bomba. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) fue demandada por la familia de las víctimas, que recibió US $ 54.000, equivalente a 441.405 dólares en 2015. 

Bombardero B-47

El 11 de marzo 1958, un Boeing B-47E-LM Stratojet dela base Hunter de la Fuerza Aérea operado por el 375º Escuadrón del Bombardeo de la 308ª Ala de Bombardeo cerca de Savannah, Georgia, despegó aproximadamente a las 16:34 y fue programado para volar para el Reino Unido y luego a África del Norte como parte de la Operación “ráfaga de nieve”. La aeronave transportaba armas nucleares a bordo en caso de guerra con la Unión Soviética. El capitán Bruce Kulka, que era el navegante y bombardero, fue convocado a la zona de la bahía de bomba después de que el comandante de la aeronave, el capitán Earl Koehler, se había encontrado con una luz de falla en la cabina lo que indica que el pasador de seguridad del arnés de la bomba no no estaba colocado. Cuando Kulka alcanzó la bomba, involuntariamente agarró la pata de liberación de emergencia. La bomba nuclear cayó al piso del B-47 y el peso obligó a las puertas de la bodega de bombas a abrirse y cayó 15.000 pies (4.600 m).

Dos hermanas, de seis años de edad, Helen y nueve años de edad, Frances Gregg, junto con su primo de nueve años de edad, Ella Davies, estaban jugando 200 yardas (180 m) de una casa de juegos en el bosque que se habían construido para ellos por su padre Walter Gregg, que había servido como paracaidista durante la Segunda Guerra Mundial . El lugar fue alcanzado por la bomba. Sus potentes explosivos convencionales detonaron, destruyendo la casa de juegos, y dejando un cráter de unos 70 pies (21 m) de ancho y 35 pies (11 m) de profundidad. Afortunadamente, el núcleo fisionable atómico estaba almacenado en otra parte de la aeronave por seguridad. Las tres niñas resultaron heridas por la explosión, al igual que Walter, su esposa Effie e hijo Walter, Jr. Siete edificios cercanos resultaron dañados. El incidente fue noticia nacional e internacional. El cráter todavía está presente hoy, aunque invadido por la vegetación, y se caracteriza por un marcador histórico; Sin embargo, el acceso al sitio es limitado, ya que se encuentra en una propiedad privada sin camino de acceso público.

Durante la Guerra Fría, el Ejército de Estados Unidos sufrió decenas de accidentes a raíz de los cuales 11 bombas atómicas continúan en paradero desconocido.

En enero de 1958, un bombardero B-52 cargado con cuatro bombas nucleares se estrelló cerca de la base militar de Thule, al noroeste de Groenlandia. Según la versión oficial, las cuatro cabezas nucleares fueron destruidas en la explosión.

Bombardero B-52
El Ejército organizó un operativo que recogió más de 200.000 metros cúbicos de nieve, hielo y agua, posiblemente contaminados con material radiactivo.

Pero, según documentos desclasificados obtenidos por la BBC, una de las cabezas nucleares habría atravesado el hielo y fue a parar al fondo del mar, en donde permanece a día de hoy. “Aún existen muchos secretos nucleares de los que no sabemos nada”, señala Stephen Schwartz, experto en proliferación nuclear y autor de Atomic Audit, un libro sobre el programa nuclear estadounidense.

Durante años, expertos opuestos a la proliferación nuclear como Schwartz han recopilado los datos que el Pentágono y otras fuentes oficiales han ido desvelando con cuentagotas, para elaborar la lista con las 11 –o, ahora, tal vez 12– bombas perdidas. 

Por ahora, la bomba número 12 aún no ha sido aceptada oficialmente. Un portavoz de la Fuerza Aérea estadounidense negó conocer los documentos obtenidos por la BBC y reafirmó la versión oficial del accidente. El portavoz tampoco quiso hacer comentarios sobre otros incidentes similares, conocidos en la jerga militar como broken arrow (flecha rota).

Todo comenzó tras la II Guerra Mundial, cuando el miedo a un ataque nuclear soviético llevó a EEUU a acumular un arsenal atómico sin precedentes. De 1958 a 1968, aviones estadounidenses armados con bombas atómicas permanecían en vuelo día y noche para responder a cualquier ofensiva de Moscú. 

El famoso incidente de Palomares (Almería) en 1966, en el que un B-52 con cuatro bombas atómicas se estrelló en suelo español, fue el primer aviso del enorme riesgo de estas operaciones. Con la ayuda del régimen franquista, EEUU maquilló el escalofriante accidente y lo convirtió en una muestra de poder. 

Pero todo cambió en 1968, cuando el accidente de Thule no pudo mantenerse en secreto y generó una ola de manifestaciones en Dinamarca. “Unos días después, la Administración Johnson prohibió los vuelos atómicos”, recuerda Schwartz. 

A esas alturas, la orgía atómica ya había dejado una huella imborrable a lo largo y ancho del planeta. En menos de cinco años, EEUU perdió seis proyectiles nucleares en su territorio. Otros cinco artefactos se extraviaron en lugares desconocidos del Océano Pacífico, el Atlántico y el mar Mediterráneo. 

En algunos casos, las bombas perdidas no contenían carga nuclear; en otros, estaban completas y listas para ser detonadas. Aún hoy, muchos detalles sobre el contenido radiactivo de las bombas o sus restos siguen bajo secreto. “Es probable que en el futuro sepamos que algunos de estos accidentes fueron más peligrosos de lo que se pensaba”, opina Jaya Tiwari, que participó en un estudio sobre accidentes nucleares realizado por el Center for Defense Information  de Washington. 

Los detalles de algunos accidentes no tienen desperdicio. En 1965, el portaaviones estadounidense Ticonderoga surcaba el Océano Pacífico cuando uno de sus aviones cayó al mar, con piloto y bomba atómica incluidos. El avión y su carga desaparecieron para siempre y el accidente se mantuvo en secreto. 

Casi 25 años después, el Pentágono reconoció que el accidente se produjo cerca de Japón. La confesión tensó al máximo las relaciones entre EEUU y el país nipón, cuya ley prohíbe la introducción de armamento nuclear en su territorio. También se supo que el Ticonderoga regresaba de Vietnam cuando sufrió el accidente, lo que probó que EEUU movilizó material nuclear durante el largo conflicto contra el Vietcong. 

En otras ocasiones, el misterio es total. En 1956, un bombardero B-47 cargado con dos bombas atómicas se esfumó para siempre mientras sobrevolaba el mar Mediterráneo. Aún hoy se ignora qué sucedió con la tripulación y su carga mortal. En EEUU, otras bombas atómicas se perdieron en Carolina del Norte y Georgia así como en la costa de New Jersey y el Estado de Washington. 

Varias décadas  después, otro misterio sin resolver es el impacto medioambiental de estas bombas perdidas. La ausencia de datos fiables sobre su situación y el estado en el que se encuentran hace imposible conocer sus efectos. Muchos expertos argumentan que el riesgo que suponen estas bombas es mínimo. Otros no esconden su preocupación. 

El nivel de radiación proveniente de estas bombas es indetectable”, señala Ken Groves, un experto en armas nucleares de la Health Physics Society que sirvió en la Marina durante 26 años. Groves señala que las bombas fueron diseñadas para resistir condiciones extremas, por lo que sólo dejarían escapar cantidades “insignificantes” de uranio y plutonio. 

Otros expertos observan muchos más riesgos. “Estamos hablando de las sustancias más mortíferas del planeta” advierte Joseph Mangano, director ejecutivo del Proyecto sobre Radiación y Salud Pública (RPHP, en sus siglas en inglés). Mangano, que estudia los efectos de la radiación en la salud, recuerda que, según los cálculos más conservadores, el uranio y el plutonio que contienen algunas bombas seguirán activos miles de años. Estos materiales pueden causar daños irreversibles en la fauna y flora marina. 

Aunque su efecto exacto aún es una incógnita, debido a la escasez de estudios, otra posibilidad es que las sustancias radiactivas alcancen a los humanos a través de la cadena alimentaria. “Los riesgos hipotéticos para la salud son muy preocupantes”, resume Mangano. 

En algunos casos, el Ejército ha argumentado que sacar las bombas del fondo marino es más peligroso que dejarlas tal y como están. Sin embargo, otros expertos en seguridad advierten de que las bombas sin dueño son un reclamo para grupos terroristas que podrían usar el material radiactivo en atentados. 

La opinión pública estadounidense vive ajena al problema. Tras la disolución del bloque soviético, el terror colectivo ante un apocalipsis nuclear se disipó y la mayoría de los ciudadanos se olvidó del problema de golpe. 

El presidente estadounidense, Barack Obama, que se ha mostrado reacio a usar armas nucleares, podría rescatar las bombas perdidas del olvido, según opina Arjun Makhijani, un experto en física nuclear que ha sido asesor de la ONU. “Deberíamos debatir seriamente qué hacer con estas bombas. Este no es un problema trivial”, concluye el experto. 

Nueve incidentes para 12 ‘flechas rotas’

10 de marzo de 1956 
Un bombardero B-47, con dos cargas nucleares a bordo, desaparece en algún lugar del mar Mediterráneo. A pesar de la intensa búsqueda, nunca se hallan el avión, ni tampoco su tripulación ni su carga. 

28 de julio de 1957 
A raíz de una avería en dos motores, el piloto de un avión C-124 deja caer dos bombas nucleares en la costa de New Jersey. El avión pudo aterrizar a salvo en Atlantic City pero las bombas nunca se encontraron. 

5 de febrero de 1958 
Un B-47 con una bomba atómica choca con un caza en pleno vuelo. El bombardero deja caer el proyectil, que cae al mar cerca de Savannah (Georgia), con más de 100.000 habitantes. Nunca pudo ser encontrada. 

25 de septiembre de 1959 
Debido a una avería, un hidroavión P-5M deja caer una carga de profundidad sin cabeza nuclear cerca de la isla de Whidbey, en el Estado de Washington. El artefacto cayó a casi 3.000 metros de profundidad. 

24 de enero de 1961 
Un B-52 pierde parte de un ala en pleno vuelo. Dos bombas nucleares se precipitan al suelo. El Ejército nunca pudo encontrar los restos de la bomba, que cayó cerca de Goldsboro (30.000 habitantes). 

4 de junio de 1962 
Un misil con cabeza nuclear es destruido durante unas pruebas y sus restos caen al mar cerca de la isla de Johnston, en el Océano Pacífico. La isla es un territorio administrado por EEUU. 

5 de diciembre de 1965 
Un caza A-4E con una bomba nuclear cae al mar desde el portaaviones ‘Ticonderoga’ en aguas japonesas. El incidente causa una crisis con Japón y prueba que EEUU desplazó armas nucleares durante la Guerra de Vietnam. 

21 de mayo de 1968 
El submarino nuclear ‘Scorpion’ desaparece a unos 600 kilómetros al suroeste de las islas Azores. La nave y los dos torpedos con cabezas nucleares que transportaba nunca aparecieron. 

21 de enero de 1968: la bomba número 12, la de la discordia 
En enero de 1968, un B-52 con cuatro bombas atómicas a bordo sufre un incendio en la carlinga. Los pilotos intentan un aterrizaje de emergencia en la base militar de Thule, en Groenlandia. Pero la situación se les va de las manos y el avión se estrella causando una terrible explosión que esparce el contenido radiactivo de las bombas sobre el hielo. El Ejército monta un operativo con militares y civiles para limpiar la zona del accidente. Según documentos desclasificados, sólo se encontraron restos de tres cabezas nucleares. Un submarino estuvo buscando la cuarta bomba bajo el mar pero nunca apareció. Tras conocerse los nuevos datos sobre el accidente, uno de los diputados que representa a Groenlandia en el Parlamento danés reclamó un estudio sobre la salud de los habitantes. Las dudas sobre los posibles daños del accidente no son nuevas. Durante años, algunos trabajadores que participaron en las operaciones de limpieza se quejaron de problemas de salud e incluso llevaron su caso ante tribunales europeos.

Por supuesto, no fueron solamente las fuerzas armadas de Estados Unidos los que extraviaron armas atómicas.

Los soviéticos también tienen su historia...

11 de Abril de 1968
El submarino sovietico K-129 se hunde con 98 tripulantes y 5 armas nucleares entre torpedos y misiles. Años después, la CIA intenta recuperar el submarino construyendo para ello un barco especial, el  "Glomar Explorer". Oficialmente, la operación fue un fracaso y parte o todas las bombas siguen en el fondo del mar.

12 de abril de 1970
El submarino soviético K-8 se hunde a unos 480 kilómetros al noroeste de España. En su interior, 52 tripulantes y dos reactores nucleares. Con capacidad  para 24 torpedos nucleares, en los restos localizados solo aparecen 4 y  se ignora la situación del resto.

6 de octubre de 1986
El submarino soviético K-219 se hunde a unos 100 kilómetros al norte de las Bermudas cuando es remolcado a puerto tras un incendio. Se calcula que contenía 34 cabezas nucleares entre torpedos y misiles balísticas.

el K-219 incendiado



Revisado 07-02-2016

martes, 9 de diciembre de 2014

9 de diciembre de 1997 - Entra en vigor el protocolo de Kioto

Hizo falta todo un año para que los países miembros de la Convención Marco sobre el Cambio climático decidieran que la Convención tenía que incorporar un acuerdo con exigencias más estrictas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La Convención entró en vigor en 1994, y ya en 1995 los gobiernos habían iniciado negociaciones sobre un protocolo, es decir, un acuerdo internacional vinculado al tratado existente, pero con autonomía propia. El texto del Protocolo de Kyoto se adoptó por unanimidad en 1997.

La principal característica del Protocolo es que tiene objetivos obligatorios relativos a las emisiones de gases de efecto invernadero para las principales economías mundiales que lo hayan aceptado

Los compromisos contraídos en virtud del Protocolo varían de un país a otro. El objetivo global del 5% para los países desarrollados debe conseguirse mediante recortes (con respecto a los niveles de 1990) del 8% en la Unión Europea, Suiza y la mayor parte de los países de Europa central y oriental; 6% en el Canadá; 7% en los Estados Unidos (aunque posteriormente los Estados Unidos han retirado su apoyo al Protocolo), y el 6% en Hungría, Japón y Polonia. Nueva Zelandia, Rusia y Ucrania deben estabilizar sus emisiones, mientras que Noruega puede aumentarlas hasta un 1%, Australia un 8% (posteriormente retiró su apoyo al Protocolo) e Islandia un 10%. La UE ha establecido su propio acuerdo interno para alcanzar su objetivo del 8% distribuyendo diferentes porcentajes entre sus Estados Miembros. Estos objetivos oscilan entre recortes del 28% en Luxemburgo y del 21% en Dinamarca y Alemania a un aumento del 25% en Grecia y del 27% en Portugal.

Para compensar las duras consecuencias de los “objetivos vinculantes”, el acuerdo ofrece flexibilidad en la manera en que los países pueden cumplir sus objetivos. Por ejemplo, pueden compensar parcialmente sus emisiones aumentando los “sumideros” –bosques, que eliminan el dióxido de carbono de la atmósfera. Ello puede conseguirse bien en el territorio nacional o en otros países. Pueden pagar también proyectos en el extranjero cuyo resultado sea una reducción de los gases de efecto invernadero. Se han establecido varios mecanismos con este fin (véanse los apartados sobre “comercio de derechos de emisión”, el “Mecanismo para un desarrollo limpio” y la “aplicación conjunta”.

El Protocolo de Kyoto ha avanzado lentamente: se encuentra todavía en lo que se conoce con el nombre de “fase de ratificación”, y es un acuerdo complicado. Razones no faltan. El Protocolo no sólo debe ser eficaz frente a un problema mundial también complicado; debe ser también políticamente aceptable. En consecuencia, se ha multiplicado el número de grupos y comités creados para supervisar y arbitrar sus diferentes programas, e incluso después de la aprobación del acuerdo en 1997, se consideró necesario entablar nuevas negociaciones para especificar las instrucciones sobre la manera de instrumentalizarlo. Estas normas, adoptadas en 2001, se conocen con el nombre de “Acuerdos de Marrakech”.

Los tratados internacionales deben tratar de conseguir un delicado equilibrio. Los que se proponen conseguir un apoyo general muchas veces no son lo bastante enérgicos como para resolver los problemas que tratan de solucionar (como se consideraba que la Convención Marco presentaba esa deficiencia, a pesar de sus numerosas y valiosas disposiciones, se creó el Protocolo con la finalidad de complementarla). En cambio, los tratados con disposiciones firmes pueden tener problemas a la hora de conseguir el apoyo necesario para que resulten eficaces.

Lo que ahora se necesita realmente es que el Protocolo consiga ratificaciones suficientes para entrar en vigor. Lo mismo que el Protocolo en general, esta materia es complicada. El Protocolo será jurídicamente vinculante cuando lo hayan ratificado no menos de 55 países, entre los que se cuenten países desarrollados cuyas emisiones totales representen por lo menos el 55% del total de las emisiones de dióxido de carbono en 1990. Ello no ha ocurrido todavía. El principal problema es que deben decidir adherirse más naciones industrializadas que se verán afectadas por los límites de emisión del Protocolo. Una segunda preocupación es que los Estados Unidos y Australia han manifestado que no apoyarán ya el tratado.

La actividad humana –en particular, el consumo de combustibles fósiles– ha hecho que la capa de gases de efecto invernadero que rodea a la Tierra sea más “gruesa”. El aumento resultante de las temperaturas mundiales está alterando la compleja red de sistemas que hacen posible la vida sobre la tierra, como la cubierta de nubes, las precipitaciones, las pautas de los vientos, las corrientes oceánicas y la distribución de las especies vegetales y animales.

Cada vez es más la energía solar que se ve atrapada en la atmósfera, y una parte mucho mayor del carbono mundial (en forma de dióxido de carbono) se deposita en el aire, en vez de en los árboles, el suelo y los depósitos subterráneos. Algunas consecuencias del calentamiento atmosférico son ya visibles.

La complejidad del sistema climático hace que las predicciones varíen enormemente, pero incluso los cambios mínimos previstos podrían significar frecuentes inundaciones de las zonas costeras, perturbaciones en los suministros de alimentos y de agua y la extinción de muchas especies.

"La evaluaciones que podemos hacer actualmente seguro que todavía subestiman el impacto real del cambio climático futuro", dice Jacob Schewe, del Instituto Potsdam para la investigación del cambio climático (PIK), en Alemania.


Algunos peligros 

INUNDACIONES: las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero aumentarán "significativamente" el riesgo de inundaciones, a las que Europa y Asia estarán particularmente expuestas. Si se confirma el aumento extremo de las temperaturas, el triple de personas estarán expuestas a devastadoras inundaciones.-

SEQUÍA: por cada aumento de 1º en la temperatura, otro 7% la población mundial verá reducirse en una quinta parte las fuentes de agua renovables.-

AUMENTO DE LOS MARES: si no se adoptan medidas, para 2100, "cientos de millones" de habitantes de las costas se verán abocados al desplazamiento. Los pequeños Estados insulares del este, sureste y sur de Asia verán reducir sus tierras.-

HAMBRE: los cultivos de trigo, arroz y maíz perderán un 2% de media por década, mientras que la demanda de cultivos crecerá un 14% para 2050 por el crecimiento de la población mundial. Los más perjudicados serán los países tropicales más pobres.-

DESAPARICIÓN DE ESPECIES: una "gran parte" de las especies terrestres y de agua dulce estarán en peligro de extinción, ya que el cambio climático destruirá su hábitat.- Amenaza para la seguridad -"El cambio climático en el siglo XXI empujará a los Estados a nuevos desafíos y determinará de manera creciente las políticas de seguridad nacional", avisa el borrador de resumen.

Asimismo, algunas repercusiones transfronterizas del cambio climático, la reducción de las zonas heladas del planeta, las fuentes de agua compartidas o la migración de los bancos de peces "tienen el potencial de aumentar la rivalidad entre Estados", dice el informe. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero "en las próximas décadas" permitiría desactivar algunas de las peores consecuencias del cambio climático para finales de siglo, dice el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés)