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viernes, 10 de abril de 2015

10 de abril de 2003 - se produce el saqueo del Museo Nacional de Bagdad en el curso de la segunda guerra del golfo Pérsico.

El Museo de Iraq en Bagdad era uno de los tres museos arqueológicos más importantes del mundo, y guardaba tesoros históricos, los primeros relieves y las obras escritas más antiguas en la historia del mundo. Los saqueadores desconocidos de este Museo, perfectamente organizados, utilizaron herramientas profesionales de corte de vidrio, e incluso grandes grúas y camiones, durante un periodo de más de 48 horas, mientras un tanque de EE.UU. montaba vigilancia en el exterior.

 Tanques de guerra en la entrada del Museo Nacional
Era el 10 de abril del 2003, tropas de la coalición liderada por los Estados Unidos han tomado completamente Irak. “Subrepticiamente” cientos de saqueadores asaltan el Museo Nacional y la Biblioteca Nacional de Irak en Bagdad y prenden fuego a todo, hasta la Universidad de Bagdad ardió dos veces el mismo día. El desmadre dura hasta el 12 de abril.

Las poderosas tropas internacionales que han devastado la nación iraquí se ven “impotentes” de controlar a los forajidos, a pesar de tener apostados tanques de guerra en las puertas de los museos y cientos de soldados aun sedientos de abrir fuego al “enemigo”. Nada pasó, las fuerzas de ocupación cerraron sus ojos y permitieron uno de los atracos más espectaculares de la historia.

Desde inmemoriales tiempos la Mesopotamia y su actual heredera, Irak, ha mantenido una colosal colección que resguarda millones de piezas arqueológicas, esculturas y objetos de inapreciable valor cultural e histórico, que han servido para reconstruir nuestro pasado. En tantas guerras, a través de los milenios nunca se vio un saqueo parecido a lo ocurrido en abril del 2003 teniendo como observadores a las que muchos consideran las mejores tropas del mundo. No solo fueron la Biblioteca y el Museo de Bagdad, miles, si, miles de excavaciones arqueológicos de la época de uruk, sumeria, babilónica, acadia, caldea, asiria, persa, de las primeras civilizaciones islámicas que por milenios poblaron esa región fueron profanados. 

El saqueo de los museos y de la Biblioteca Nacional de Irak, con la destrucción de una gran herencia cultural, es un crimen histórico del cual la Administración Bush es responsable. Por este latrocinio todavía no se han asignado responsabilidades a quienes verdaderamente las tienen: la administración Bush con su Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el General Brigadier Vincent Brooks, también el Presidente del Gobierno de España José María Aznar y el Primer Ministro de Reino Unido Anthony Blair, entre otros, son señalados como culpables directamente. Por acción o por omisión existen responsabilidades que se tienen que investigar y ese momento está tardando en llegar.

Así también quedaron devastados pero antes saqueados, la Biblioteca Nacional, la Universidad de Bagdad, la Biblioteca Coránica, el Museo de Hamurabi y otros edificios históricos y civiles.

La causa de esta catástrofe: la absurda guerra de Estados Unidos con Irak. Hoy se tiene la certeza de que el saqueo y el desvalijamiento fueron organizados a sabiendas de que el ejército Estadounidense no actuaría en defensa del patrimonio histórico del país invadido. Se sabe que destruyeron los catálogos electrónicos y quemados los ficheros para ocultar lo que la Biblioteca contenía y que ahora está perdido. También se sabe que no se respetó la disposición de la Oficina de Reconstrucción para proteger los sitios claves de la cultura de Iraquí.


Todo fue deliberado, se permitió que cientos de hambrientos y desesperados iraquíes, mezclados con delincuentes comunes, funcionarios corruptos, mafias organizadas de traficantes de arte y antigüedades e incluso soldados de la coalición participaran en el atraco y reparto del “botín de guerra” para luego negociarlo en el mercado negro a codiciosos coleccionistas privados.

Las evidencias son inequívocas, hoy con seguridad se puede confirmar que la rapacería estaba organizada por iraquíes bajo “solicitud” de foráneos coleccionistas de arte. Así, desconocidos saqueadores se valieron de instrumentos sofisticados para cortar vidrios de seguridad, también se observó la presencia de grúas y camiones durante tres días en Bagdad y Mosul.

Aparentemente se consiguió el delito perfecto, a quién acusar en particular?. El “pueblo” lo hizo, no hay culpables, no se puede acusar a un colectivo entero, no hay responsabilidades, el caso se cierra. 

El Brigadier General, Vincent Brooks, el 15 de abril 2003, en la sede del Centrom (Mando Central del ejército norteamericano) dio una rueda de prensa y resignado dijo que: “No creo que nadie previera que las riquezas de Irak iban a ser saqueadas por el pueblo de Irak”. El diario estadounidense ‘The Guardian’ relataba para esas fechas que los jefes de las fuerzas armadas americanas negaron varias peticiones de apoyo realizada por autoridades iraquíes del Museo Nacional de Irak. Ningún oficial del ejército norteamericano pidió disculpas por su omisión.

Biblioteca Nacional de Bagdad, rescatando los libros que se salvaron del fuego
Cuando los saqueos e incendios terminaron, a las tropas de la coalición internacional se les ocurrió la brillantísima idea de resguardar los edificios atacados, eso sucedió el 16 de abril. Los verdaderos héroes en estos casos, siempre son los conservadores y trabajadores de los museos, quienes lograron salvar muchas colecciones escondiéndolas en sitios seguros; pero, archivos, catálogos y otros registros arqueológicos no tuvieron la misma suerte.

El Doctor Waleed Saleh,- licenciado por la Universidad de Bagdad en Filología Árabe, en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia y Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid en Estudios Árabes e Islámicos-  tiene sospechas muy tenebrosas. Dice, no solo fue saqueo, incendio, ruina, sino, un verdadero complot internacional para destruir toda resistencia de la población iraquí: “miles de profesores universitarios, historiadores, investigadores, intelectuales, eruditos, académicos y otros profesionales, la mejor parte preparada desde el punto de vista cultural y científico, están en las tumbas, desaparecidos o han marchado al exilio. Irak está en estos momentos carente de esas capacidades. Más de 300 profesores universitarios han sido ejecutados y conozco a muchos médicos, hombres de ciencia, historiadores y escritores, sin vínculo alguno con el gobierno de Saddam Hussein, que han sido asesinados, vejados y torturados, sin causa o justificación alguna. Esto es la prueba más fehaciente del odio de los agresores a la inteligencia, a la educación y a la cultura humana. Las fuerzas reaccionarias desean mantener a mi país en la ignorancia, en la más absoluta de las tinieblas culturales, porque creen que un pueblo sumido en la incultura, puede ser esclavizado y dominado más fácilmente

Días posteriores a los hechos, se publicaron directrices para que los militares e incluso el FBI ayudaran a recuperar lo saqueado, se llegó a proponer que la Administración americana ofrezca amnistía y recompensas a quienes hayan encontrado arte iraquí. Como consuelo a los pobres, Colin Powell dio su palabra que los Estados Unidos ayudarían a reconstruir el Museo Nacional de Bagdad.

El gran atraco y posterior incendio del Museo Nacional de Irak que recuerda las épocas de Caligula y el gran incendio de Alejandría, ocasionaron la pérdida estimada de unos 35 mil artículos, Los ladrones conocían lo que deseaban apoderarse, según las autoridades iraquíes, solo en ese museo, desde objetos de arte, esculturas, obras de arquitectura segmentadas, cerámicas, jarrones, los inestimables sellos de cilindro sumerios, monedas antiguas de toda especie, tallados en metales antiguos, las tablillas cuneiformes. Los expertos contaron la desaparición de cuarenta  piezas de celebridad universal.

Miles de piezas salieron clandestinamente del país por las rutas preferidas: Turquía, Israel, Líbano, preferentemente rumbo a Suiza, de allí, luego de los “trámites” de rigor, tomaron diversos destinos. Muchos objetos han sido recuperados, sin embargo debemos resaltar que aparecieron en los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Suiza, Japón.

En el diario francés ‘Le Monde’, la escritora iraquí May Muzzafar, en mayo de 2003 comentó: “Al destruir la herencia de Irak, su pueblo, su arquitectura, milenios de cultura de la humanidad quedaron barridos. Las fuerzas invasoras del país más poderoso de la tierra atravesaron vastos océanos, pisotearon los cuerpos martirizados de niños, mujeres, hombres jóvenes y maduros, utilizando la tecnología militar más moderna para apoderarse de los pozos de petróleo iraquíes. Desgraciadamente, las fuerzas de la coalición no solamente mataron y humillaron al pueblo y la cultura de Irak, también abofetearon a la civilización. El legado que Irak acaba de perder con esta guerra le pertenecía a toda la humanidad.”

La administración Bush - Cheney junto a su inefable Rumsfeld, el primer Ministro Británico Blair y hasta el presidente del gobierno español Aznar, entre otros, junto a los altos mandos estadounidenses en Irak ya han pasado a la historia como los primeros depredadores de la civilización del siglo XXI. Ellos consintieron e incluso aprobaron el mayor atraco al patrimonio cultural de la humanidad registrado en los anales del tiempo.

En la ignominia de sus actos serán recordados por haber permitido el saqueo, destrucción e incendio de la Biblioteca Nacional, con millones de ejemplares  y del Museo Nacional de Bagdad con todas las reliquias de las grandes civilizaciones antiguas.

Las autoridades del gobierno de los Estados Unidos fueron advertidas repetidamente en cuanto al posible daño de piezas irreemplazables a causa de las bombas y los cohetes teledirigidos norteamericanos o de la inestabilidad que vendría luego de la guerra y del derrocamiento del gobierno iraquí, pero ellas no hicieron nada para prevenirlo. Esta acción constituye una flagrante violación de la Convención de La Haya de 1954 que protege los tesoros artísticos en tiempo de guerra y que fuera adoptada en reacción al saqueo Nazi de la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial.

Por lo menos 80% de los 170.000 objetos almacenados en el Museo Nacional de Antigüedades en Bagdad fueron robados o destruidos durante el saqueo que siguió la ocupación militar de Bagdad. El Museo fue el único más grande almacén de materiales de las antiguas civilizaciones de la Mesopotamia, incluyendo a Sumeria, Akadia, Babilonia, Asiria y Caldea. También preservaba objetos de Persia, Antigua Grecia, el Imperio Romano y varias dinastías Árabes.


El Museo tenía las tablillas del Código de Hanmurabí, quizás el primer sistema de leyes del mundo y textos cuneiformes que son los ejemplos más antiguos de escritura-poemas épicos, tratados matemáticos y recuentos históricos. Una biblioteca completa de tablillas de arcilla que no han sido descifradas o investigadas, en parte por las sanciones y el bloqueo impuestos por los Estados Unidos que restringieron los viajes a Irak.

Otra pérdida significativa se ha dado por el incendio alrededor de la Biblioteca Nacional, la que contiene decenas de miles de viejos manuscritos y libros y periódicos desde el Imperio Otomano hasta el presente. Las salas de lectura de la Biblioteca y los estantes fueron reducidos a ruinas humeantes.

Irónicamente, la única esperanza que algunos tesoros arqueológicos hayan podido salvarse es si han sido sacados del museo antes de la guerra y llevados a una u otra de las residencias privadas de Saddam Hussein y su familia. Gran cantidad de artefactos de oro fueron depositados para salvaguardarlos en el Banco Central de Irak, pero también ese local fue saqueado e incendiado.

Existen razones comerciales para que el gobierno de Bush haya permitido el pillaje de los tesoros culturales de Irak. De acuerdo a un Informe del 6 de abril en el Sunday Herald, periódico escocés: entre aquellos que se reunieron con el Pentágono antes del inicio de la guerra, se encontraban los representantes del Consejo de los Estados Unidos sobre la Política Cultural [ ACCP, en las siglas inglesas], grupo de gran influencia para los ricos coleccionistas y comerciantes de arte, que han buscado relajar las prohibiciones para la exportación de tesoros culturales.

El tesorero del grupo, William Pearlstein, ha criticado la política de Irak como “retencionista” y expresó que él solicitaría al gobierno post bélico hacer más fácil la exportación de artefactos a los Estados Unidos. Conforme a este recuento de prensa, “Las noticias de la reunión del grupo con el gobierno ha alarmado a científicos y arqueólogos, quienes temen que la ACCP esté elaborando una agenda oculta que permita a las autoridades de los Estados Unidos la manera de suavizar, después de la victoria de la coalición contra Irak, las restricciones que frenan el traslado de antigüedades.”