sábado, 31 de octubre de 2015

31 de octubre de 2011 - Nace el habitante Nº 7.000.000.000

Según cálculos estadísticos aproximados, el 31 de octubre de 2011 nació el habitante 7000 millones del planeta.

A principios de 1987 la población de la Tierra alcanzó los 5000 millones de personas. La cifra es grande, aunque tal vez a ustedes no les parezca catastrófica. Pero consideren lo siguiente. El hombre moderno apareció sobre la Tierra hace unos 50.000 años, y la población de la Tierra no alcanzó los 1000 millones de individuos hasta 1810. La marca de 2000 millones se alcanzó hacia 1925. Esto quiere decir que se necesitaron 50000 años para que la población llegase a los 1.000 millones, 115 años más para otros 1000 millones, y sólo 30 años más para añadir otros 1000 millones, en 1955. Después bastaron 21 años para que la población se incrementara en otros 1000 millones y sólo 10 años más para otros 1000 millones, por quinta vez. Alcanzamos los 6000 millones en 1999.

Es evidente que la población aumenta cada vez más deprisa. Esto no es de extrañar porque cuanta más gente hay, más niños nacen. Además, como la civilización se ha desarrollado, la vida se ha ido haciendo más segura y el índice de mortalidad ha descendido. Esto ha sido particularmente cierto en el último siglo y medio, gracias a la ciencia y a la medicina modernas. (Lo que importa ahora no es cuántos niños nacen sino en cuánto supera el número de nacimientos al de defunciones.)

Esto es peligroso. El aumento incesante de la población significa que cada vez se necesita más espacio para los seres humanos y que se está agotando el terreno no habitado. Para mantener el creciente ritmo de población hay que extraer cada vez más recursos de la Tierra, lo cual produce todo tipo de contaminación. Estamos destruyendo nuestro planeta.

¿Cuánto puede durar esto? No mucho. No es probable que la Tierra pueda mantener a mucha más gente. He oído decir a algunos locos optimistas que con los avances de la ciencia y poniendo fin a los despilfarros que suponen las guerras y su preparación, la Tierra podrá mantener una población de 50.000 millones. Dudo mucho de que esto pueda ser verdad, pero aunque lo fuese, al ritmo actual de crecimiento la Tierra alcanzaría una población de 50.000 millones en sólo un siglo, es decir, en el año 2100. Y después, ¿qué?


¿No podríamos enviar el sobrante de población a la Luna o a Marte, o hacer que viva en mundos artificiales en órbita alrededor de la Tierra? En tal caso esto significaría que en el próximo siglo tendríamos que trasladar a miles de millones de personas al espacio para mantener la población de la Tierra en los valores actuales. ¿Cree realmente alguien que podemos hacerlo?

Pero llevemos el asunto al extremo absoluto. Se cree que el total de la materia del universo pesa unos 200 millones de millones de millones de millones de millones de millones de toneladas. Supongamos que podemos superar todos los obstáculos y enviar seres humanos a todos los rincones del universo y convertir todas las estrellas y planetas en fuentes de nutrición y de oxígeno respirable. Entonces podríamos comerlo todo y la población aumentaría hasta 4.000 millones de millones de millones de millones de millones de millones de personas. ¿Cuánto tiempo llevaría esto? ¿1.000 millones de años? ¿Un billón de años?


Pues no. A nuestro ritmo actual de crecimiento, y en el caso de que éste continuase indefinidamente, sólo se requerirían 3500 años. Habríamos poblado todo el universo en el año 6500 dC. Es evidente que no vamos a hacer esto, y que por tanto el crecimiento de la población tendrá que interrumpirse...,Pero ¿cómo? En realidad sólo hay dos maneras de frenar el aumento incesante de la población: o elevar el índice de mortalidad hasta que el número de personas que mueren sea superior al de las que nacen, o reducir el índice de natalidad hasta que el número de personas que nacen sea menor que el de personas que mueren.

La manera que tiene la naturaleza de reducir la población es elevando el índice de mortalidad. Al aumentar el número de todas las especies se llega a un punto en que predomina el hambre, las enfermedades y los depredadores. En una palabra, si no hacemos nada, el índice de mortalidad aumentará sin nuestra ayuda. La humanidad sufrirá hambre, epidemias y guerras, y la población se verá reducida de un modo catastrófico. Y en este proceso la civilización podría quedar totalmente destruida. No creo que ninguna persona sensata pueda considerar esto como una solución adecuada del problema.

La alternativa es reducir el índice de natalidad. La abstención voluntaria de la actividad sexual podría dar resultado, pero no es lógico esperar que esto se produzca a gran escala. Por tanto, la gente debería aprender a usar anticonceptivos. Su uso se está fomentando intensamente en diversas partes del mundo.

Hay quienes consideran inmoral el uso de los anticonceptivos, pero en tal caso cabe preguntarse: ¿es moral la muerte masiva y la destrucción de la civilización?


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viernes, 30 de octubre de 2015

Sir Alexander Fleming

Alexander Fleming
Muchos de los más destacados descubrimientos en la historia han sido el resultado de una caprichosa combinación de observación, curiosidad y azar en contacto con mentes inquietas capaces de interrogarse sobre los fenómenos más corrientes. Las manzanas siempre han caído de los árboles, pero sólo la contemplación y la pregunta correcta le permitieron a Isaac Newton deducir de la caída perpendicular del fruto de un árbol de su jardín la ley de gravitación universal. ¿A quién no se le ha rebalsado una olla al introducir en ella los alimentos sin sospechar siquiera el principio de Arquímedes? ¿Cuántos lamentos se nos han escapado al escuchar el pitido de la pava hirviendo en el fuego sin la más mínima conexión de este simple hecho con la máquina a vapor?

Algo similar puede decirse de Alexander Fleming y su descubrimiento de la penicilina, uno de los grandes aportes a la medicina del siglo XX, que contribuyó a aumentar la esperanza de vida en todo el mundo, logrando el control de numerosas enfermedades y la erradicación de la sífilis, una de las principales causas de mortandad desde el siglo XV.

Pocos descubrimientos han contribuido tanto como la penicilina (y sus antibióticos derivados) a la salud mundial de la población. La penicilina ha salvado –y continúa salvando– a millones de personas en todo el mundo. La penicilina fue, sin dudas, uno de los descubrimientos más importantes del siglo XX.


Su vida

Fleming fue el tercer hijo del matrimonio entre Hugh Fleming y su segunda esposa, Grace Stirling Morton. Asistió a las escuelas Loudoun Moor School y Darvel School, y luego obtuvo una beca para estudiar durante dos años en la Academia Kilmarnock. Cumplidos los trece años, se trasladó a vivir a Londres con un hermanastro que ejercía allí como médico. Completó su educación con dos cursos realizados en el Polytechnic Institute de Regent Street, empleándose luego en las oficinas de una compañía naviera. En 1900 se alistó en el London Scottish Regiment con la intención de participar en la Guerra de los Boers, pero ésta terminó antes de que su unidad llegara a embarcarse. A los 20 años, heredó una pequeña suma de dinero de su tío John Fleming. El hermano mayor de Alexander fue él quien lo motivó para que se enrolara en la St. Mary´s Hospital Medical School en Paddington, Londres, institución con la que, en 1901, inició una relación que había de durar toda su vida. Fue así como, en 1906, se recibió de médico con una distinción.


En 1906 entró a formar parte del equipo del bacteriólogo sir Almroth Wright, pionero en vacunas e inmunología, con quien estuvo asociado durante cuarenta años. En 1908, Alexander completó una licenciatura en ciencias (BSc), con medalla de oro, y comenzó a dar clases en St. Mary´s, actividad que sostuvo hasta 1914. 

Curiosamente, la futura eminencia se incorporó al Servicio de Inoculación del Hospital Santa María de Londres –dirigido por el reconocido bacteriólogo Sir Almroth Wright- de pura casualidad. No fueron sus brillantes calificaciones ni la medalla de oro que obtuvo al graduarse en 1908, sino sus habilidades en una destreza que nada tenía que ver con la medicina: el tiro al blanco. En efecto, el servicio de bacteriólogos deseaba perfeccionar su equipo de tiro y al averiguar entre los graduados apareció un tal Alexander Fleming, quien a fines del siglo XIX se había alistado como voluntario en un regimiento de escoceses para pelear en la Guerra de los Bóeres

En 1915 se casó con Sarah Marion McElroy, irlandesa y enfermera con quien tuvo un hijo, Robert Fleming. 

Alexander participó de la Primera Guerra Mundial como capitán del Royal Army Medical Corps, y trabajó en los hospitales de campaña del frente occidental de Francia. En 1918, al culminar la guerra, retornó a St. Mary´s. Fue nombrado profesor de Bacteriología de la Universidad de Londres en 1928, y profesor emérito en 1948, aunque ocupó hasta 1954 la dirección del Wright-Fleming Institute of Microbiology, fundado en su honor y en el de su antiguo maestro y colega. Además, fue elegido miembro de la Royal Society en 1943, y nombrado caballero en 1944. También fue miembro de la Pontificia Academia de Ciencias.

Aunque con un cierto retraso, la fama alcanzó por fin a Fleming, quien fue elegido miembro de la Royal Society en 1942, recibió el título de Sir dos años más tarde y, por fin, en 1945, compartió con Florey y Chain el premio Nobel. 

Fleming fue miembro del Chelsea Arts Club, un club privado para artistas fundado en 1891 por sugerencia del pintor James McNeil Whistler. Se cuenta como anécdota que Fleming fue admitido en el club después de realizar "pinturas con gérmenes", pinturas que consistían en pincelar el lienzo con bacterias pigmentadas, las cuales eran invisibles mientras pintaba pero surgían con intensos colores una vez crecidas después de incubar el lienzo. Las especies bacterianas que utilizaba eran:
  • Serratia marcescens - rojo
  • Chromobacterium violaceum - púrpura
  • Micrococcus luteus - amarillo
  • Micrococcus varians - blanco
  • Micrococcus roseus - rosa
  • Bacillus sp. – naranja
La primera mujer de Fleming, Sarah, murió en 1949. Su único hijo, Robert Fleming, se convirtió en un médico clínico. Luego de la muerte de Sarah, Alexander se casó con Amalia Koutsouri-Vourekas, una colega griega del St. Mary's, el 9 de abril de 1953. Poco después, en 1955, Alexander Fleming murió en su casa de Londres, a los 74 años, como consecuencia de un ataque cardíaco. Fue enterrado en la catedral de St. Paul.


Su obra

A su regreso de la Primera Guerra Mundial, donde presenció la muerte de muchos soldados como resultado de infecciones en sus heridas, Alexander se dedicó a buscar nuevos agentes antibacterianos. En un artículo que envió a la revista The Lancet durante la guerra, describió cómo los antisépticos eran poco efectivos para lastimaduras profundas debido a que, si bien lograban eliminar las bacterias superficiales, no eran capaces de penetrar como para llegar a eliminar las bacterias alojadas en lo profundo de la herida. Finalmente, terminaban siendo incluso perjudiciales para los pacientes.

La carrera profesional de Fleming estuvo dedicada a la investigación de las defensas del cuerpo humano contra las infecciones bacterianas. Su nombre está asociado a dos descubrimientos importantes: la lisozima y la penicilina. El segundo es, con mucho, el más famoso y también el más importante desde un punto de vista práctico: ambos están, con todo, relacionados entre sí, ya que el primero de ellos tuvo la virtud de centrar su atención en las substancias antibacterianas que pudieran tener alguna aplicación terapéutica.

En 1922 Fleming hizo su primer gran aporte a la microbiología, aunque hoy no es recordado por ello. Fleming descubrió la lisozima en 1922, cuando puso de manifiesto que la secreción nasal poseía la facultad de disolver determinados tipos de bacterias. Probó después que dicha facultad dependía de una enzima activa, la lisozima. Sin embargo, esta enzima no es capaz de destruir las bacterias que provocan las principales enfermedades que azotaban a la población de la época. A pesar de esta limitación, el hallazgo fue de gran valor para Alexander ya que demostraba la existencia de sustancias inofensivas para las células del organismo pero letales para las bacterias

Así, el hallazgo se reveló altamente interesante, puesto que demostraba la posibilidad de que existieran sustancias que, siendo inofensivas para las células del organismo, resultasen letales para las bacterias. A raíz de las investigaciones emprendidas por Paul Ehrlich treinta años antes, la medicina andaba ya tras un resultado de este tipo, aunque los éxitos obtenidos habían sido muy limitados.

La casualidad que lo consagraría a la fama se produjo el 3 de septiembre de 1928, cuando Alec –como lo llamaban amigos y colegas- estudiaba los gérmenes que causaban la supuración. Estaba estudiando las propiedades del Staphylococcus, un género de bacterias que está presente en la piel y la mucosa de los humanos y que causa –como consecuencia de la producción de toxinas– una serie de enfermedades tales como diarrea, vómitos y náuseas, entre otras. Ese día, Alexander volvió de un mes de vacaciones junto con su familia y se dirigió a los cultivos que había dejado sobre la mesada del laboratorio. Se encontró con que una de las placas estaba contaminada con un hongo, una masa recubierta de vellosidades similar a la que recubre al queso cuando comienza a pudrirse, y que no había colonias de Staphylococcus en la región adyacente al hongo, pero sí en las zonas más alejadas. 




Su meticulosidad le llevó a observar el comportamiento del cultivo, comprobando que alrededor de la zona inicial de contaminación, los estafilococos se habían hecho transparentes, fenómeno que Fleming interpretó correctamente como efecto de una substancia antibacteriana segregada por el hongo.

Otro científico en su lugar hubiera probablemente desechado la muestra, pero Fleming la conservó y pronto descubrió que las placas contaminadas por el hongo se transformaban. Los estafilococos en contacto con el moho eran más pequeños y comenzaban a degenerarse, cambiaban de color, se agrietaban y algunos se disgregaban hasta su disolución total. 

Años más tarde Fleming se refería en estos términos al carácter azaroso de su hallazgo: 
“Es cierto que todos los bacteriólogos han visto sus placas de cultivo contaminadas con mohos. También es probable que algún bacteriólogo haya advertido cambios similares a los apreciados por mí, pero no hay duda de que en ausencia de un interés especial en la búsqueda de sustancias antibióticas naturales, las placas hubieran sido separadas para su limpieza” 
Advirtió que se encontraba frente a un fenómeno de antibiosis -de donde derivará el término antibiótico-, una lucha cuerpo a cuerpo entre los gérmenes de la supuración y el hongo invasor. Pronto pudo identificar al hongo capaz de inhibir el desarrollo de los estafilococos. Se trataba del Penicillium. De ahí que llamara penicilina a la substancia antibacteriana que el hongo segregaba en el cultivo.

Una vez aislado éste, Fleming supo sacar partido de los limitados recursos a su disposición para poner de manifiesto las propiedades de dicha substancia. Así, comprobó que un caldo de cultivo puro del hongo adquiría, en pocos días, un considerable nivel de actividad antibacteriana. Realizó diversas experiencias destinadas a establecer el grado de susceptibilidad al caldo de una amplia gama de bacterias patógenas, observando que muchas de ellas resultaban rápidamente destruidas; inyectando el cultivo en conejos y ratones, demostró que era inocuo para los leucocitos, lo que constituía un índice fiable de que debía resultar inofensivo para las células animales.

Ocho meses después de sus primeras observaciones, Fleming publicó los resultados obtenidos en una memoria que hoy se considera un clásico en la materia, pero que por entonces no tuvo demasiada resonancia. Pese a que Fleming comprendió desde un principio la importancia del fenómeno de antibiosis que había descubierto (incluso muy diluida, la substancia poseía un poder antibacteriano muy superior al de antisépticos tan potentes como el ácido fénico), la penicilina tardó todavía unos quince años en convertirse en el agente terapéutico de uso universal que había de llegar a ser.

Poco después logró demostrar la escasa o nula toxicidad del segregado del hongo en los animales y en los seres humanos. Sin embargo, como a menudo sucede con los grandes descubrimientos de la historia, el genial hallazgo debió esperar una década para recibir la debida atención de la comunidad médica. 

Las razones para este aplazamiento son diversas, pero uno de los factores más importantes que lo determinaron fue la inestabilidad de la penicilina, que convertía su purificación en un proceso excesivamente difícil para las técnicas químicas disponibles. La solución del problema llegó con las investigaciones desarrolladas en Oxford por el equipo que dirigieron el patólogo australiano H. W. Florey y el químico alemán E. B. Chain, refugiado en Inglaterra, quienes, en 1939, obtuvieron una importante subvención para el estudio sistemático de las substancias antimicrobianas segregadas por los microorganismos. En 1941 se obtuvieron los primeros resultados satisfactorios con pacientes humanos. La situación de guerra determinó que se destinaran al desarrollo del producto recursos lo suficientemente importantes como para que, ya en 1944, todos los heridos graves de la batalla de Normandía pudiesen ser tratados con penicilina.

Su producción industrial, sin embargo, se realizó en los laboratorios de Estados Unidos, donde nuevas investigaciones potenciaron su efectividad y permitieron su producción a gran escala.

Gran Bretaña, hacia comienzos de la década de 1940, estaba involucrada en la guerra, y el desarrollo de la penicilina no estaba entre las prioridades nacionales. Sin embargo, los reportes británicos sobre las propiedades de la penicilina llamaron la atención de los norteamericanos. En consecuencia, la Fundación Rockefeller invitó a Harold W. Florey, un profesor de patología de la Universidad de Oxford, y a sus colegas Norman G. Heatly y Ernst B. Chain a Estados Unidos para explorar la posibilidad de producir penicilina en masa. Llegaron en julio de 1941 e inmediatamente comenzaron a sucederse numerosas reuniones entre ellos y representantes de agencias, compañías farmacéuticas y universidades. Con tanto apoyo lograron generar, en solo un año, penicilina aplicable a la clínica, y para 1945 ya la estaban produciendo en grandes cantidades. 

Esto se llevó a cabo en el Laboratorio de Investigación Regional del Norte, del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en Peoria, Illinois. Fueron entonces reconocidos Harold Florey, Norman Heatly y Ernst Chain como los responsables de haber aislado la penicilina y haberla modificado para que pudiera ser absorbida por el cuerpo, lo que la hizo capaz de eliminar bacterias de heridas profundas.

Para aquel entonces, Fleming, enterado del gran avance producido en materia de penicilina, se contactó con Harold Florey y los reconoció como absolutos responsables de la creación de esta droga. Sin embargo, Florey y sus colaboradores sabían que nada de eso habría sido posible sin el primer gran paso dado por Alexander Fleming. Fleming, Florey y Chain compartieron el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1945 por el descubrimiento de la penicilina.


El Rey Gustav V entrega el Premio Nobel a Fleming
Pronto el auge de la penicilina se disparó y se multiplicaron sus variedades farmacéuticas. Se dice que para el desembarco de Normandía, aquel famoso día “D” que tuvo lugar en junio de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, cada soldado había sido provisto con una dosis del flamante antibiótico. Fleming realizó entonces giras por diversos países. En Estados Unidos quedó deslumbrado por las instalaciones de los laboratorios, pero señaló con acierto: “Si yo hubiera tenido estos laboratorios no habría descubierto la penicilina”. Probablemente la tecnología de punta de entonces y las condiciones de limpieza hubieran impedido el desarrollo del hongo salvador. También advertía los límites y peligros del desarrollo técnico cuando decía: “La máquina no debe conquistar al hombre sino éste a la tecnología



30 de octubre de 1938 - Orson Welles provoca el pánico en Estados Unidos

Hace 76 años un joven Orson Welles ponía el mundo patas arriba al provocar el pánico entre miles de personas, convencidas de que Estados Unidos estaba siendo invadida por un ejército de alienígenas.

Alrededor de las ocho de la tarde, el Estudio Uno de la Columbia Broadcasting en Nueva York se convertía en el escenario donde Welles iba a interpretar, acompañado de la compañía teatral Mercury que el mismo dirigía, la novela del escritor británico H.G. Wells, «La guerra de los mundos».

Tan solo unos meses después de que la popular emisora CBS le ofreciera llevar a cabo un programa semanal basado en la dramatización de obras literarias, Welles lograba dejar los 59 minutos de radio más famosos de la historia. En un contexto marcado por la Gran Depresión, el locutor norteamericano pensó que tal adaptación contada en forma de noticiario de última hora calaría en el seno de la audiencia. Y vaya si lo hizo.

A pesar de que «la Columbia Broadcasting System (C.B.S.) y sus estaciones asociadas» habían presentando al inicio del programa tanto a Orson Welles como al Mercury Theatre en la adaptación de «La guerra de los mundos» de H. G. Wells, muchos radioyentes sintonizaron más tarde la emisión o, simplemente, no prestaron la suficiente atención a una simple introducción de lo que parecía un programa cualquiera.

Así, en plena víspera de Halloween, tan solo tuvo que prender la mecha con un comienzo espeluznante: «Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de último minuto procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez... Continuaremos informando».

Tras el primer corte y para darle aún mayor veracidad a la noticia, Welles retomaba la supuesta emisión de una orquesta desde el Hotel Meridian Plaza para volver a parar a medida que la ficticia invasión extraterrestre se iba desarrollando, «damas y caballeros, tengo que anunciarles una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente del planeta Marte...»

Las interrupciones eran cada vez más frecuentes y con un mayor tono de alarmismo, como prueba la secuencia del personaje Carl Philips desde Grovers Mill, en el Estado de Nueva Jersey, donde supuestamente se estaba sucediendo el aterrizaje:
"Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea..."
Los datos de audiencia estiman que cerca de 12 millones de personas escucharon la transmisión y otras tantas cayeron presa del pánico abandonando sus casas y colapsando carreteras, estaciones o comisarías de policía. Los teléfonos de emergencia echaron humo durante varias horas recibiendo multitud de mensajes que decían haber visto a los extraterrestres. El polémico acontecimiento, que terminaba con la «muerte» del propio Orson Welles a causa de los gases que emanaban los invasores, pudo ser el fin de su fulgurante carrera, pero visto en perspectiva, aquello, en realidad, no fue más que el inicio de su leyenda.

La creatividad e imaginación del también creador de «Ciudadano Kane» quedaron patentes a través de las ondas. Pero sobre todo, la radio demostró su capacidad de llegar a miles de oyentes, y la extrema facilidad con la que se podían distribuir noticias falsas. La radio demostró su extraordinario poder de comunicación

Antes de terminar de narrar su guión, Orson Welles se vio obligado por la propia CBS a intercalar un mensaje tranquilizador a los oyentes, justo cuarenta minutos después de haber comenzado a contar su historia. Y es que el programa radiofónico provocó la histeria del público, ya que miles de ciudadanos colapsaron las comisarías de llamadas telefónicas.

Hoy día podría resultar impensable concebir que un fenómeno tan extraordinario como el que aconteció ese día pudiera volver a suceder. Sin embargo, aunque la narración nunca ocurrió, el aniversario de La Guerra de los Mundos nos obliga a mirar al pasado para entender la gran capacidad de los medios de comunicación. Nada de aquello fue verdad, pero 76 años más tarde, vale la pena recordar uno de los momentos periodísticos más célebres de la historia. Salvando las distancias, La Guerra de los Mundos podría compararse con la distribución de noticias falsas que ocurren en ocasiones en nuestros tiempos y, aunque mucha gente quiera culpar a Internet y las redes sociales de estos sucesos, La Guerra de los Mundos nos demuestra que estos hechos también ocurrieron en el pasado.

jueves, 29 de octubre de 2015

29 de octubre de 1929 - El "Martes Negro" inicia la crisis económica en Estados Unidos conocida como la "Gran Depresión "

Era el «martes negro» y ya nada volvería a ser igual. El 29 de octubre de 1929 Wall Street aprendió el verdadero significado de la palabra pánico. Ese día se inició el "crack del 29", que inició la Gran Depresión, la peor crisis económica y financiera que ha padecido Estados Unidos. En una jornada demoledora para millones de inversores, el índice Dow Jones de Industriales perdió un 11,73% y el mercado vio cómo se evaporaban 14.000 millones de dólares. En una jornada frenética cambiaron de mano 16 millones de acciones. En los tres días siguientes las pérdidas alcanzaron un 25 por ciento más. En el Martes Negro se perdieron 14 mil millones de dólares, lo que ajustado por la inflación se considera como el equivalente a unos de 200 mil millones de la época actual.


No cabe duda de que para los estándares de la época la pérdida económica era realmente importante, aunque es realmente pequeña en comparación con lo que se perdió, por ejemplo, en el crac de septiembre de 2007, cuando las pérdidas alcanzaron el billón de dólares. Además, estaba el precio humano, con inversores suicidándose ante el descalabro de su situación económica.

Antes del cierre por fin de semana, se habían evaporado en la bolsa unos 30 mil millones de dólares de la época. Hasta un año más tarde la bolsa no comenzaría a recuperarse, y lo haría tímidamente.

Inversores se agolpan en Wall Street para conocer la evolución del Dow Jones en octubre de 1929

Equivalía aproximadamente a diez veces el presupuesto de todo el gobierno federal para 1929. O por poner otra comparación, era una cantidad superior a lo que había gastado Estados Unidos en el esfuerzo bélico de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, los historiadores están de acuerdo que la cantidad que se perdió no justifica por sí sola la Gran Depresión, sino que otras causas entraron también en juego y fueron igualmente importantes.

A consecuencia de ello comenzó una interminable caída del indicador, que pasaría de los casi 400 puntos logrados en septiembre de 1929 (un nivel que el Dow no volvería a ver hasta 1954) a los 41,22 registrados el 8 de julio de 1932 —su nivel más bajo de todo el siglo XX—. En total, un descenso del 89%, que arruinó a millones de inversores y se llevó consigo la edad dorada del sueño americano. Se iniciaba así la Gran Depresión: el desempleo e incluso el hambre asolarían buena parte del país en una profunda crisis cuyo final no se comenzaría a vislumbrar hasta las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

El efecto inmediato fue que miles de inversionistas de todo tipo perdieron sus ahorros. En breve comenzarían a nevar los cuerpos de los magnates y de los pequeños inversores desde los altos tejados de la ciudad de los rascacielos..Es más, en los últimos años se había puesto de moda invertir en bolsa no sólo con el dinero que se había ahorrado, sino también con dinero prestado. Cuando la bolsa cae, no sólo se pierden los ahorros sino que muchas personas quedaron arruinadas pero, además, con una deuda por los préstamos pedidos para invertir, que ahora debían pagar.

Otro de los efectos inmediatos es que la gente se dirigió en masa a los bancos a recuperar su dinero. Muchos de ellos en principio para compensar lo perdido en bolsa o para pagar las deudas. Ante la gran demanda por restituir los depósitos, los bancos no pueden hacer frente y comienza una serie de quiebras que llegaría a alcanzar el número de nueve mil instituciones bancarias quebradas en los siguientes años. Con el agravante de que en aquel entonces no existían instituciones como la Corporación Federal de Seguros de Depósitos de los Estados Unidos (FDIC, por sus siglas en inglés), y, por lo tanto, los depósitos en los bancos no estaban asegurados. En otras palabras, si un banco quebraba, los depositantes se quedaban sin nada.


Las consecuencias sociales de la crisis fueron dramáticas: tres años más tarde, la producción industrial norteamericana había descendido en un 50%, las empresas no podía renovar sus viejas máquinas, el sistema bancario se derrumbó con la quiebra de más de 10.000 bancos, la desocupación pasó de 4 millones en 1929 a 13 millones en 1930 representando el 25% de la masa laboral. 

Sin duda la consecuencia fundamental no fue que miles de ahorradores perdieron su dinero. Sino que fue el pánico que llevó a la pérdida de la confianza en el sistema económico de los Estados Unidos

A partir de allí, el capitalismo mundial debió reestructurarse con la creciente intervención de los estados en la organización de las economías, constituyendo sistemas económicos “mixtos”, siendo el principal promotor de dicha orientación el economista británico John Maynard Keynes. En Estados Unidos, quien llevó a la práctica dicho programa fue el presidente que, en 1933, rompió con la continuidad republicana: el demócrata Franklin Delano Roosevelt, que encararía en el país un programa de reconstrucción económica llamado "New Deal" (“Nuevo Trato” o “Nuevo reparto de cartas”). Gobernaría hasta su muerte, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, en abril de 1945.




Fuentes



miércoles, 28 de octubre de 2015

28 de octubre de 1943 - El "Experimento Filadelfia"

El 28 de octubre de 1943 según el mito, se habría realizado la hipotética operación militar "Experimento Filadelfia".

Sea cual fuere la verdad sobre este incidente, el destructor que se dice tomó parte en el ahora conocido como Experimento Filadelfia, el USS. Eldridge DE-173, existió en realidad. Sin embargo, los esfuerzos para tomar contacto o interrogar a algunos de los supuestos participantes u observadores han resultado por lo general estériles, ya que muchos han desaparecido, otros se han mostrado poco comunicativos, y otros contestaron que no quieren meterse en líos o están protegidos por familiares que no permiten llegar hasta ellos, repitiendo que no desean hablar del asunto.

El destructor Eldridge fue retirado del servicio en junio de 1946 y a comienzos de los años cincuenta, fue transferido a Grecia como parte del Programa de Asistencia y Defensa Mutua que EEUU adelantaba para contener las ambiciones de la Unión Soviética durante la Guerra Fría. El destructor DE-173 fue rebautizado "A/T Leon" con la identificación D-54 junto con otros tres destructores rebautizados Panthir, Aetos y Lerax.

Según un tal periodista griego George N. Pantoulas, quien dijo haber visitado el buque en tres oportunidades, dice que en la bitácora de a bordo, está anotado que el DE-173 tomó parte en el desembarco en Normandía en 1944 y en 1996 se encontraba en la Estación Naval de la Bahía de Suda en Creta. Pantoulas dice ser amigo de quienes en 1996 fueron el comandante y primer ingeniero del barco y asegura que vio el libro de bitácora, aseverando que las páginas correspondientes a la fecha en que se realizó el Experimento Filadelfia, fueron sacadas del libro. También dijo que según contó el Primer Ingeniero, en el buque hay muchos cables que no van a ninguna parte y que causaron muchos problemas para identificarlos, por no corresponder al cableado normal del buque, lo que les hizo presumir que eran parte del experimento.

Luego de muchas investigaciones, los expertos llegan a la conclusión de que no existen indicios de ningún Proyecto Rainbow en los archivos relacionados con teletransporte o invisibilidad. En 1940 el "Código Rainbow" se usó para designar al Eje Berlín-Roma-Tokio. Un "Plan Rainbow" fue diseñado para derrotar a Alemania, Italia y Japón. También, fueron conocidos con el nombre de "Plan Rainbow V", los planes para combatir a las Fuerzas del Eje, luego del ataque a Pearl Harbor.

De acuerdo con las fuentes, el experimento incluía dos generadores de 75 KVA instalado donde se encontraba originalmente la torreta del cañón de proa, que alimentaban a 3 potentes transmisores de Radiofrecuencia (2 megavatios cada uno, instalados sobre la cubierta) equipados con 3 mil válvulas electrónicas tipo 6L6 que entregaban su energía a las bobinas de campo de los dos generadores. Además había equipos electrónicos adicionales con moduladores y sincronizadores electrónicos. El propósito del experimento era generar un campo electromagnético masivo que configurado adecuadamente podría doblar los rayos de luz y las ondas de radio alrededor del barco —de manera parecida a como se comportan los agujeros negros en el espacio— haciendo que el buque desaparezca de la vista e impidiendo que sea detectado por el radar.

Analizando la posibilidad de generar un campo electromagnético de magnitud suficiente para causar un fenómeno como el pretendido en el Experimento Filadelfia, hace volar la imaginación hacia el borde de lo inverosímil.


En 1943 o después, es muy difícil que 3 mil válvulas 6L6 pudieran producir 2 megavatios de potencia. La válvula 6L6 fue diseñada por RCA en 1936 y sus características eléctricas le permitían generar a lo más 50 vatios de potencia de salida de radiofrecuencia. Tres mil de esas válvulas sólo podrían generar 150 kilovatios y por tanto, para producir los alegados 2 megavatios (2 millones de vatios) se habrían requerido 40 mil válvulas 6L6. También se ha especulado con la hipótesis de que con el Experimento Filadelfia se pretendió ionizar el aire alrededor del buque para ocultarlo a la vista. Aun admitiendo que fuera posible ionizar el aire con 3000 válvulas 6L6 para lograr ese efecto, cosa que tampoco soporta un análisis científico, es poco factible. El propósito del experimento invalida la hipótesis porque de acuerdo a los supuestos testimonios, se vio en el agua la depresión donde se encontraba flotando el barco, una posibilidad absurda pues al estar oculto el barco ¿por qué no estaría oculta el agua debajo de su casco?. Por supuesto que el ocultamiento óptico no significa un ocultamiento al radar, lo que destruye la teoría de la utilidad táctica.

En conclusión, es inverosímil la teoría de los 2 megavatios producidos por 3000 válvulas 6L6 para hacer desaparecer un pequeño destructor, o siquiera un botecito y menos teletransportarlo.

martes, 27 de octubre de 2015

Eras geólogicas (I): Precámbrico - Paleozoico

El cielo es oscuro. Los relámpagos son constantes y la lluvia martillea continuamente. Las rocas están calientes bajo el suelo tanto que la lluvia se evapora en forma de vapor en cuanto las toca. La atmósfera es densa por el vapor, y hay gases mortales que emanan los volcanes. Nada podría vivir aquí. ¿Dónde nos encontramos? ¿En Venus? ¿En Marte? No. Es nuestro propio planeta, la Tierra, hace 4.800 millones de años.


El Precámbrico

Los científicos creen que la Tierra se formó, hace unos 4.600 millones de años, a partir de una nube de polvo y gases, cuando sus partículas se acumularon. 

El polvo empezó a fundirse y se convirtió en roca. Los gases que componían la atmósfera primitiva eran casi todos venenosos: metano e hidrógeno. Otros gases, entre ellos el dióxido de carbono y el vapor de agua, llegaron a la superficie por medio de los volcanes, y a medida que la Tierra se enfriaba, el vapor de agua volvió a convertirse en agua líquida. Cuando la superficie estaba lo bastante fría, el agua empezó a acumularse en hondonadas, que se ampliaron hasta convertirse en los primeros océanos. Creemos que la vida empezó en cuanto la superficie estuvo lo suficientemente fría para que hubiera agua líquida.

El periodo en el que la tierra se estaba transformando desde una bola incandescente hasta un planeta con corteza, se conoce como "Azoico" o "Catarqueano". Este proceso se suele dar por terminado hace unos 3.800 millones de años, cuando la Tierra quedó "un poco más" estabilizada. La corteza terrestre, al final de este periodo, era muy frágil, más delgada que ahora y con una enorme cantidad de movimientos provocados por terremotos y erupciones volcánicas.

En lo que sí están de acuerdo casi todos es en que, aproximadamente por estas fechas, la superficie terrestre quedó establecida. Se inicia la era (o eón, según algunos) Arcaica. La corteza se fue enfriando y se formaron las primeras rocas ígneas y metamórficas. Las abundantes lluvias generaron los océanos y mares, mientras la temperatura a nivel de superfície seguía descendiendo.

Hace unos 2.500 millones de años se inició el Proteozoico, palabra que significa "tiempo de vida inicial". En efecto, algunas moléculas complejas consiguieron unirse, en ese ambiente cálido y húmedo, para formar los primeros organismos orgánicos, principio de la vida.

Los primeros seres vivos fueron probablemente minúsculas moléculas, inapreciables a simple vista. Estas moléculas podían producir copias de sí mismas. Fueron las primeras formas de vida. A medida que pasada el tiempo, estas moléculas de hicieron cada vez más complejas, y por fin se desarrollaron las primeras células. Estas últimas son los ladrillos básicos que conforman todos los seres vivos. Contienen el material viviente de un ser completo y pueden reproducirse. Una célula está rodeada por una membrana que la separa del exterior. Algunos seres vivos sólo constan de una célula, pero la mayoría, incluidos nosotros, tenemos millones y millones de ellas. Los científicos han descubierto los que parecen fósiles de células en rocas antiguas de Australia occidental, que tienen más de 3.000 millones de años. Estos seres unicelulares se llaman estromatolitos. Al parecer, los primeros animales pluricelulares no aparecieron hasta hace unos 700 millones de años. Podemos encontrar fósiles de animales de cuerpo blando, como medusas, gusanos y plumas de mar, en rocas de todo el mundo.

La Era Paleozoica

El Cámbrico

El período Cámbrico, que se incluye dentro de la era paleozoica, produjo el estallido de vida más intenso jamás conocido. La explosión cámbrica dio lugar a la aparición de una increíble diversidad de vida sobre la tierra que incluye muchos de los principales grupos de animales presentes en la actualidad. Entre ellos encontramos a los cordados, al que pertenece el género de los vertebrados (animales con espina dorsal), en el que se incluyen los humanos.

Todavía no está clara cuál fue la chispa que hizo posible esta bonanza biológica. Puede que fuera el oxígeno presente en la atmósfera que, gracias a las emisiones de cianobacterias y algas al realizar la fotosíntesis, alcanzó los niveles necesarios para impulsar el crecimiento de estructuras corporales y formas de vida más complejas. El ambiente se hizo también más hospitalario al calentarse el clima y subir el nivel del mar, que inundó masas de tierra bajas, creando hábitats marinos poco profundos que resultaban ideales para generar nuevas formas de vida.

No obstante, es probable que se haya exagerado sobre la magnitud de esta explosión cámbrica debido a la proliferación de animales con estructuras duras que fosilizaron mucho más fácilmente que sus predecesores, de cuerpos blandos. Entre ellos, encontramos a los braquiópodos, que vivían en conchas parecidas a las de almejas y berberechos, y animales con esqueletos externos articulados conocidos como artrópodos, antecesores de los arácnidos, los insectos y los crustáceos. Estas criaturas endurecidas representaban una innovación importantísima: sus duros cuerpos les proporcionaban tanto una defensa frente a sus enemigos como una estructura para alojar cuerpos de mayor tamaño.

Los artrópodos más representativos del período cámbrico fueron los trilobites, de los que nos han llegado gran cantidad de fósiles. Los trilobites poseían cuerpos planos, segmentados y blindados que les ayudaban a protegerse en un mar lleno de predadores. De formas y tamaños variados, que oscilaban desde un milímetro a más de medio metro de longitud, los trilobites demuestran ser unos de los animales más logrados y perdurables de todos los animales prehistóricos. Se conocen más de 17.000 especies sobrevivientes hasta la mega extinción que acabó con el período pérmico hace 251 millones de años.

Anomalocaris
Uno de los depredadores del período Cámbrico era el gigantesco Anomalocaris, con forma de camarón, que atrapaba a su presa con su temible dentadura de ganchos. Aún más extraño resultaba el Opabinia, animal de cinco ojos que capturaba a sus víctimas utilizando sus flexibles brazos-pinza unidos a su cabeza. Estos animales cazaban por todo el lecho marino, donde colonias de esponjas prehistóricas crecían en estructuras minerales orgánicas formadas gracias a la actividad de las cianobacterias. Las esponjas se unían a estos arrecifes mediante unos esqueletos que construían con el carbonato cálcico que obtenían del agua.

El primer cordado de que se tiene noticia es el Pikaia gracilens, una especie de gusano que nadaba por los mares cámbricos. Los fósiles encontrados en Burgess Shale (Canadá) muestran indicios de una notocorda (una espina dorsal primitiva en forma de vara) que representa un paso significativo en la evolución de los vertebrados.

En los sedimentos cámbricos encontrados en Canadá, Groenlandia y China se han descubierto extraños organismos de cuerpo blando fosilizados, una especie de gusanos marinos que quedaron enterrados durante avalanchas de tierra submarinas. Entre los descubrimientos más sorprendentes, anunciados en 1999, destaca el del yacimiento fosilífero de Chengjiang, en China, de 530 millones de años, donde los científicos encontraron restos de dos tipos distintos de peces pequeños y sin mandíbulas. Estos fósiles, que constituyen los animales vertebrados más antiguos cuyos parientes en la evolución siguen con vida, prueban que los primeros vertebrados entraron en la historia de la evolución unos 50 millones de años antes de lo que se pensaba hasta la fecha.

Trilobites
El final del periodo cámbrico conllevó una serie de extinciones en masa durante las cuales muchos braquiópodos y otros animales desaparecieron. Los trilobites también tuvieron grandes pérdidas.

Periodo Ordovícico

El Ordovícico es el segundo de los seis periodos en que se divide la era Paleozoica. Comienza al final del Cámbrico (hace 488,3 ± 1,7 millones de años) y finaliza al principio del Silúrico (hace 443,7 ± 1,5 millones de años con un gran evento de extinción, que marca su frontera con el Silúrico. En él, perecieron aproximadamente el 60% de las especies marinas.

Durante el Ordovícico, las tierras situadas en el hemisferio sur estaban unidas en un único continente llamado Gondwana. Al comienzo del periodo se encontraba sobre el ecuador, pero se fue desplazando poco a poco hacia el polo sur, quedando cubierta en grandes zonas por glaciares. 

Se cree que a comienzos del Ordovícico el clima era cálido, al menos en los trópicos. Grandes zonas de las actuales Norteamérica y Europa estaban cubiertas por mares someros, lo que fomentó el desarrollo de organismos que depositaron carbonato cálcico en sus conchas y partes duras. El Océano Panthalassico cubría la mayor parte del hemisferio norte, estando el resto de las aguas repartidas en otros océanos menores como el Iapetus o los que darían origen al mar de Tethys.

Aunque de menor entidad que la explosión del Cámbrico, en el Ordovícico se produce una radiación de la vida no menos importante, multiplicándose el número de géneros.

arqueociátidos
Los faunas de trilobites, braquiópodos inarticulados o arqueociátidos del Cámbrico, fueron reemplazadas, a veces totalmente, por otras constituidas por braquiópodos articulados, cefalópodos y crinoideos. Los primeros briozoos aparecieron en el Ordovícico, así como los primeros arrecifes coralinos (los corales solitarios se remontan al Cámbrico). Los moluscos, que habían aparecido también durante el Cámbrico, llegan a ser comunes y variados, especialmente los bivalvos, los gasterópodos y los cefalópodos nautiloideos.

Hasta hace poco tiempo se creía que los primeros auténticos vertebrados (peces Ostracodermos) aparecieron durante el Ordovícico. Pero recientes descubrimientos trasladan su surgimiento a principios del Cámbrico. En todo caso, los primeros peces dotados de mandíbula aparecieron al final del periodo Ordovícico.

Período Silúrico

El Silúrico fue un periodo geológico de la era Paleozoica que comenzó hace 443 millones de años y terminó hace 416 millones de años dando lugar al período Devónico. Es el tiempo geológico que precede al Devónico. Se caracteriza porque el nivel de los océanos era elevado, con lo que existe un amplio registro de sedimentos marinos en todos los continentes. Aparecen los placodermos, los tiburones espinosos y los peces cartilaginosos. Las plantas terrestres se encontraban restringidas a ambientes palustres (ecosistemas que contienen casi permanentemente agua como marismas, pantanos y ciénagas). En algunas zonas se forman yacimientos de petróleo y gas.

La base del Silúrico viene marcada por un gran evento de extinción, en el que aproximadamente el 60% de las especies marinas se extinguieron.

Durante el Silúrico, Gondwana continuó su lento recorrido hacia al sur, aunque existe evidencia de que las zonas cubiertas por los hielos durante este periodo eran menos extensas que durante las glaciaciones del Ordovícico.

Al derretirse los glaciares, se produjo un elevamiento del nivel del mar. Los océanos profundos y las templadas y someras aguas continentales proporcionaron un hospitalario ambiente marino para toda clase de formas de vida. La Tierra entró en una larga fase de clima cálido. Mares templados y poco profundos cubrían las masas de tierra a la altura del ecuador. A principios del Silúrico, los glaciares se retiraron al Polo Sur, desapareciendo prácticamente a mediados del periodo. El clima fluctuó menos que en épocas anteriores.

Los primeros peces óseos, los Osteichthyos aparecieron en este periodo, cubiertos por escamas óseas. briozoos, los moluscos y los trilobites eran abundantes y diversos.


Briozoos
Los peces alcanzaron una considerable diversidad y desarrollaron mandíbulas móviles. Escorpiones marinos de hasta varios metros de longitud proliferaban en los océanos silúricos. Los braquiópodos, los briozoos, los moluscos y los trilobites eran abundantes y diversos.
Escorpión marino

Los ecosistemas terrestres incluyen los primeros animales multicelulares encontrados en tierra firme, parientes de las modernas arañas y milpies.

Periodo Devónico

El periodo Devónico, se caracteriza por la aparición de varios tipos de peces, que abarcaban tiburones, dipnoos, peces acorazados y una forma primitiva de peces con escamas duras, de los cuales evolucionaron probablemente los antepasados de los anfibios.

También había corales, estrellas de mar, esponjas y trilobites, así como el primer insecto conocido. Se desarrollaron las plantas leñosas y, a finales del Devónico, lo hicieron otras plantas terrestres tales como los helechos y helechos con semillas, colas de caballo y unos árboles escamosos relacionados con los actuales selagos. Aparecen los primeros bosques

El Devónico también se conoce como la Edad de los peces, ya que produjo una considerable variedad de peces. Los más formidables eran los placodermos con protección ósea, una especie que apareció por primera vez durante el Silúrico con poderosas mandíbulas alineadas con placas en forma de cuchilla que actuaban como dientes. Los primeros placodermos se alimentaban de moluscos y otros invertebrados, pero las últimas especies se convirtieron en monstruos feroces rebanapeces que medían hasta 10 metros de longitud. Otros tipos de peces con placas óseas que carecían de mandíbulas desarrollaron una amplia gama de formas extrañas. Los especímenes fósiles incluyen especies con cabezas en forma de herradura y otras que parecían escudos redondeados.

A pesar de su fuerte protección, estos peces primitivos no iban a durar. Los antepasados Devónicos de los peces que viven en la actualidad pertenecían a dos grupos principales sin protección ósea. Los peces cartilaginosos, así llamados por el cartílago que formaba sus esqueletos, posteriormente dieron lugar a los tiburones y rayas. Tenían escamas pequeñas y ásperas, aletas dorsales fijas y dientes afilados y reemplazables. El segundo grupo, los peces con espinas, estaban cubiertos de escamas y disponían de aletas dorsales maniobrables y vejigas llenas de gas para controlar su flotación. La mayoría de los peces modernos tienen espinas.

Entre éstos estaban los peces de aletas lobuladas. Denominados así por la base gruesa y carnosa de sus aletas, a los peces de aletas lobuladas se les atribuye el mérito del gran avance evolutivo que dio paso a los anfibios, lo que convierte a los peces de aletas lobuladas en los antepasados de todos los vertebrados con cuatro miembros de la tierra, incluidos los dinosaurios y mamíferos. Los fósiles de estos extraordinarios animales proceden de las rocas rojas de Devon. Algunos peces de aletas lobuladas aún siguen vivos en la actualidad, como el famoso pez "fósil viviente", el celacanto.

Una criatura fósil descubierta recientemente del Devónico ha sido aclamada como un vínculo vital entre el pez y los primeros vertebrados en caminar sobre la tierra. Encontrado en el Ártico canadiense en 2004, el Tiktaalik tenía una cabeza similar a la de un cocodrilo y aletas fuertes y espinosas, que los científicos creen que usaba como piernas para moverse en aguas poco profundas o incluso en la tierra. El pez mostró otras características de los animales terrestres, incluidas costillas, cuello y agujeros en el hocico para respirar aire.

Los primeros anfibios respiraban a través de pulmones simples y de su piel. Debían pasar la mayor parte de sus vidas en el agua, abandonándola solo para escapar de la atención de los peces depredadores.

Los primeros amónidos también aparecieron durante el Devónico. Emparentados con los pulpos y calamares, estos animales marinos sobrevivieron hasta el final del período Cretácico, hace 65 millones de años.

Las plantas empezaron a extenderse fuera de las zonas pantanosas durante el Devónico, desarrollando nuevos tipos que pudieran sobrevivir en tierra seca. Hacia el final del Devónico aparecieron los primeros bosques cuando las plantas con tallo desarrollaron estructuras fuertes y leñosas capaces de soportar ramas y hojas elevadas. Algunos árboles del Devónico se sabe que alcanzaban los 30 metros de alto. Al final del período también habían aparecido los primeros helechos, colas de caballo y plantas con semilla.

La nueva vida que florecía sobre la tierra aparentemente se libró de los peores efectos de la extinción masiva que acabó con el Devónico. Las víctimas principales fueron las criaturas marinas, de las que desaparecieron hasta el 70 por ciento de las especies. Las comunidades que formaban arrecifes desaparecieron casi por completo. Las teorías propuestas para explicar esta extinción incluyen el enfriamiento global debido a la reglaciación de Gondwana, o la reducción de los niveles atmosféricos de dióxido de carbono con efecto invernadero debido a la forestación de los continentes. También se ha sugerido el impacto de un gran asteroide.

Período Carbonífero

El Carbonífero, una división de la escala temporal geológica, es el período de la era Paleozoica que comienza hace 359,2 ± 2,5 millones de años y finaliza hace 299,0 ± 0,8 millones de años. Para dar lugar al período Pérmico. Se caracteriza porque grandes extensiones de bosques quedaron sucesivamente sepultadas, dando origen a estratos de carbón.

Mientras van extinguiéndose los peces primitivos, se expanden los cartilaginosos y óseos. Los anfibios invaden la tierra firme y comienzan su desarrollo los reptiles, que durante el Jurásico tendrán su clímax.

En el Carbonífero Superior abundan los insectos, algunos muy grandes, como las “libélulas”, de casi sesenta centímetros con alas extendidas, y árboles de hasta 40 metros, como el Lepidodendron. Esto se explica por la alta concentración de oxígeno en la atmósfera que, según estimaciones, llegó a alcanzar el 35 %.

El Carbonífero es una época de la historia de la Tierra muy activa desde el punto de vista tectónico. Durante este período se produce la formación del megacontinente Pangea.

Climáticamente terminó con una glaciación, durante la cual los glaciares se extienden por todo el Centro y Sur de Pangea.

La Tierra tiene casi 4.000 millones de años de edad. En los próximos cien millones de años, los continentes volverán a unirse y, esta vez, gracias a la capa de ozono, los seres vivos podrán abandonar los océanos y conquistar tierra firme. El planeta Tierra se había convertido en un mundo de pantanos tropicales.

Conforme las plantas muertas se transformaban en carbón en tierra, las aguas poco profundas que rodeaban los continentes acumulaban millones de generaciones de organismos marinos muertos, que se convertirían en otros combustibles fósiles: petróleo y gas. Este fértil período de la historia de la Tierra ha proporcionado la mayor parte de la energía que se utiliza en la actualidad. Sin ella, quizás, la revolución industrial nunca se hubiese producido.

El mundo tenía más de 4.250 millones de años y, por primera vez, la superficie albergaba una biósfera totalmente nueva. Pero las intrépidas formas de vida estaban a punto de vivir un infierno en la Tierra. Sus fuerzas internas estaban a punto de someter la vida de la superficie a su prueba más dura: unas gigantescas erupciones volcánicas, que darían inicio a una de las mayores extinciones en masa de toda la historia del planeta.

Se tiene una falsa imagen de los insectos y otros artrópodos del Carbonífero, cuyas especies eran de tamaños similares a los actuales, y eran los de gran tamaño (milpiés gigantes de 2 metros y libélulas con alas del tamaño de una gaviota) la excepción.

El enterramiento extensivo del carbono, producido biológicamente, llevó a una acumulación del oxígeno excedente en la atmósfera. Se estima tuvo lugar un contenido rico de oxígeno, tan alto como 35 %, frente al 21 % actual. Este nivel de oxígeno, probablemente aumentó la actividad de los incendios forestales, así como resultó en el gigantismo de insectos y anfibios, criaturas cuyo tamaño se ve limitado por su sistema respiratorio, que tiene una capacidad limitada para la difusión de oxígeno.

En el Carbonífero Medio ocurrió un suceso de extinción de los animales existentes que, probablemente, fue debido al cambio climático.

Período Pérmico

El período Pérmico transcurrió hace entre 289 y 246 millones de años. Durante este tiempo los mares retrocedieron y dejaron más tierra firme al descubierto. Surgieron grandes desiertos. La blanda y exuberante vegetación que crecía en las tierras pantanosas durante el Carbonífero fue sustituida por plantas más correosas, que costaban más de digerir. Había extensos bosques de abetos y altos pinos. Los continentes empezaron a derivar hacia el Norte y los glaciares helados se desplazaron hacia el Sur.

En este mundo cambiante, desaparecieron los lagos y estanques poco profundos, y algunos animales se instalaron definitivamente en tierra firme. Como los reptiles actuales, ponían huevos en tierra firme y tenían una piel impermeable. Como ya no habían de poner los huevos en el agua, estos animales pudieron abandonar los pantanos y disfrutar de la libertad de vivir en tierra firme.

La fauna terrestre de principios del Pérmico estaba dominada por anfibios y pelicosaurios (primeros reptiles mamiferoides). Hacia el final del Pérmico aparecen los primeros cinodontos, que pasarían a convertirse en mamíferos durante el Triásico.

En esta época los anápsidos llegaron al pico en forma de los masivos Pareiasaurus, así como los pequeños grupos de reptiles similares a lagartos. Un grupo de pequeños reptiles, los diápsidos, comenzó a abundar. Estos fueron los antepasados de los reptiles más modernos y de los arcosaurios. A finales del Pérmico surgirían los primeros arcosaurios, el grupo que daría lugar a los cocodrilos, pterosaurios y dinosaurios en el período siguiente. En resumen, el período Pérmico vio el desarrollo de una fauna plenamente terrestre y la aparición de los primeros grandes herbívoros y carnívoros. No hubo vertebrados aéreos en este período.

Pelicosaurio
En el Pérmico inferior los pelicosaurios (primeros reptiles mamiferoides) habían llegado a ser los carnívoros que ocupaban el vértice de la cadena trófica de los ecosistemas terrestres. Vivieron en pantanos ya que algunos pueden haber sido semiacuáticos. El dimetrodon era un pelicosaurio carnívoro del tamaño de un jaguar que tenía dientes afilados y agudos. Mientras los anfibios carnívoros pérmicos, parecidos al caimán como el eryops se comían presas pequeñas de un bocado, el dimetrodon podría rasgar animales grandes en piezas menores. La estructura de su cráneo es parecida a la de los de mamíferos, que evolucionaron de ellos. En el Pérmico medio evolucionó un grupo particular de reptiles mamiferoides especialmente parecido a los mamíferos, los terápsidos que muestran varios rasgos de mamífero:

  • Las patas se ubicaron más verticalmente debajo del cuerpo.
  • Además las mandíbulas eran complejas y poderosas.

Los dientes de muchas especies estaban muy diferenciados, en el frente incisivos y en los laterales grandes caninos para rasgar y los molares y premolares triturar y cortar comida. Muchos expertos creen que los terápsidos eran de sangre caliente y con el pelo parecido al de los mamíferos modernos que aislaba sus cuerpos. De todos modos, las posturas más erguidas y las mandíbulas complejas muestran que estos activos animales se acercaron en la anatomía y comportamiento al nivel mamífero de evolución.

La extinción masiva del Pérmico-Triásico (PT), llamada también de manera informal "la Gran Mortandad", fue una extinción masiva ocurrida hace aproximadamente 250 millones de años y define el límite entre los períodos Pérmico y Triásico de la era mesozoica. Ha sido la mayor extinción ocurrida en la Tierra. En ella desaparecieron aproximadamente el 95 % de las especies marinas y el 70 % de las especies de vertebrados terrestres. Con tan poca biodiversidad resultante, la vida tardó mucho tiempo en recuperarse. Numerosas ramas evolutivas del árbol de la vida fueron cercenadas, dejando muy pocos representantes disponibles para repoblar el planeta. Por este motivo, entre otros, esta extinción es también la que más tiempo le ha llevado a la vida para recuperarse. Durante largo tiempo la Tierra solo fue un páramo desértico dominado por los hongos.

Las causas de la hecatombe biológica aún son desconocidas para la ciencia. Compiten varias hipótesis: un vulcanismo extremo, un impacto de un asteroide de gran tamaño, la explosión de una supernova cercana y la liberación de ingentes cantidades de gases de invernadero atrapadas en los fondos oceánicos en forma de hidratos de metano. El problema dista mucho de estar cerrado pero conociendo la gran resistencia de la vida en la Tierra, para producir semejante nivel de destrucción, las especies debieron haberse visto atacadas desde varios frentes. Por ello, actualmente se cree en la posibilidad de una confluencia de factores que convergiesen en el tiempo para producir el que, con gran diferencia, fue el evento de extinción y destrucción sobre la biosfera más devastador que la Tierra haya conocido.

Durante mucho tiempo se pensó que esta extinción masiva fue un proceso gradual que duró varios millones de años,6 pero nuevas evidencias muestran que el evento duró menos de un millón de años, entre hace 252,3 y 251,4 millones de años (ambos valores con ±300 000 años), lo que es un tiempo relativamente corto si se tiene en cuenta la magnitud de la escala geológica. En todo el mundo los organismos vivientes sufrieron tasas de reducción de población similares, lo que parece indicar que se trató de un fenómeno global y no local; así como repentino, no gradual. Las nuevas evidencias obtenidas de los estratos en Groenlandia muestran trazas de una doble extinción. La primera de ellas, más suave, habría ocurrido nueve millones de años antes del final del Pérmico. Esta doble extinción es lo que había hecho pensar que la extinción masiva había durado varios millones de años.

Ø Ir a la parte II   (El Mesozoico)


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27 de octubre de 1992 - Crimen por homofobia en la Marina de EE.UU.

En Nagasaki (Japón) el radiotelegrafista de la marina estadounidense Allen R. Schindler, Jr. es asesinado por ser gay; esto precipita un debate nacional acerca de los homosexuales en la milicia, que resulta en la política «no pregunte, no lo cuente»que en la práctica significaba que se permitía a una persona ser militar siempre y cuando no revelara que era homosexual.

Allen R Schindler Jr, falleció en Sasebo (Nagasaki, Japón) a manos de dos compañeros suyos de tripulación, Terry M. Helvey y Charles Vins en unos baños públicos por la brutal paliza que le dieron, hasta el punto de desfigurarlo completamente y no dejarle ni uno solo de sus órganos en buen estado, su madre tuvo que reconocer el cadáver por uno de sus tatuajes, el asesino le cortó el pene, entre otras cosas. En primera instancia los médicos que recibieron el cuerpo sin vida del marino dijeron que esas heridas mortales habían sido producidas por un caballo. Este crimen homófobo abrió la polémica sobre la homosexualidad en las fuerzas armadas de Estados Unidos y dio origen a la política que terminó por ser conocida por "Don´t Ask, Don´t Tell", algo así como "no preguntes, no digas". Mutismo y silencio absoluto sobre un asunto que no dejaba de ser homófobo en toda regla.

domingo, 25 de octubre de 2015

Operación "Furia Urgente": La invasión de Estados Unidos a Granada

Granada (o Grenada) consiguió la independencia en 1974 y, en 1979, tras un período de gran inestabilidad política. En marzo de 1979, un grupo de líderes y militantes del New JEWEL (joya) Movement sigla inglesa de Joint Endeavour for Welfare, Education and Liberation, o sea Esfuerzo Conjunto por el Bienestar, la Educación y la Liberación. (NJM) comandados por Maurice Bishop, Bernard Coard y otros, derrocó al gobierno de de Granada. Dos meses antes había triunfado la revolución en Irán. Durante más de cuatro años, el gobierno del NJM implementó una serie de políticas públicas de orientación socialista.

El socialismo de Bishop y su cooperación con la Cuba comunista no fue bien recibido por las naciones conservadoras de la zona, como Barbados, Dominica y los Estados Unidos. Una disputa con el ala comunista, leal a Bernard Coard (del partido que estaba en el poder), hizo que NJM promoviera un golpe de estado. Las razones de esta autodestrucción son complejas. Existía un claro conflicto de personalidades entre las dos figuras principales del Movimiento: el carismático Bishop y el menos popular, pero más eficiente y enérgico, Viceprimer Ministro Bernard Coard. Algunos observadores creen que Bishop y su fracción dentro del partido eran esencialmente socialdemócratas, censurados y manipulados hasta la eliminación por un grupo de convencidos marxistas dirigidos por Coard.

Bishop (1944-1983), junto a Fidel Castro en La Habana
Gregory Sanders y Richard Vigilante, en el Prefacio a su libro titulado “Granada: la historia secreta”, describen los sucesos que llevan al fusilamiento de los dirigentes granadinos del NJM de la siguiente manera:
“La Revolución de Granada se destruyó a sí misma. Éste es un hecho fuera de duda. La ejecución sumaria del Primer Ministro Maurice Bishop y sus más cercanos colaboradores, acaecida el 19 de octubre de 1983, así como la masacre en que murieron indiscriminadamente docenas de ciudadanos granadinos que se habían congregado para escucharlo, no fueron acciones de la CIA, tampoco bandas mercenarias ni de ´contras´ nacionales, acerca de los cuales el NJM había estado advirtiendo a la nación durante cuatro años y medio, sino responsabilidad de los propios camaradas de Bishop en la dirección del NJM."
Los autores de este libro plantean en dicho Prefacio que sus opiniones no son ¨las del Departamento de Estado ni de cualquier otro organismo del Gobierno de los Estados Unidos de América.¨ Insisten en que las conclusiones son de su exclusiva responsabilidad. Así las cosas, concluyen lo siguiente:
¨Pero el fracaso del NJM tiene implicaciones que van más allá de Granada e incluso del ámbito caribeño. A despecho de las peculiares circunstancias y las debilidades humanas que configuraban la situación granadina, es innegable—y sumamente significativo—que el NJM estaba dirigido por revolucionarios fervientes, inteligentes y, en su mayoría, bien intencionados, que buscaron y consiguieron la ayuda de regímenes afines de todo el mundo, para aplicar los principios del ´socialismo científico´. A la luz de lo que revela la experiencia de Granada, ahora corresponde a esos regímenes demostrar que ellos mismos no han fallado del mismo lamentable modo en alcanzar los nobles objetivos propuestos por su ideología, con independencia de que hayan triunfado en su estrategia para hacerse con el poder"

Bernard Coard
A partir de julio de 1983 se profundizaron las divergencias entre los miembros de la cúpula dirigente. Bishop cada vez más aislado fue acusado de “oportunismo derechista” al tratar de convertir al NJM en un partido socialdemócrata y cuestionado por no estrechar las relaciones políticas e ideológicas con la Unión Soviética. A mediados de octubre fue encarcelado. Sus partidarios lo liberaron y organizaron la resistencia, pero fueron derrotados y Bishop asesinado.Este conflicto político tuvo como consecuencia además de la muerte del Primer Ministro Maurice Bishop, las de Unison Whiteman, Ministro de Relaciones Exteriores; Jaqueline Creft, Ministra de Educación; Vincent Noel, Vicepresidente Primero de la Central Sindical de Granada; Norris Bain, Ministro de Viviendas, y Fitzroy Bain, Secretario General del Sindicato de Obreros Agrícolas, a manos de los seguidores del Viceprimer Ministro, Bernard Coard.

La fracción victoriosa del NJM instauró un gobierno militar. La Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS) dispuso sanciones económicas y políticas a la isla y, aprovechando la situación, el presidente Reagan aprobó la invasión de Granada, la llamada "Operation Urgent Fury" (Operación Furia Urgente). No había nada improvisado. Previamente, dos años atrás, en agosto de 1981, tal invasión había sido ensayada en la isla municipio de Vieques bajo los nombres claves de ¨Ámbar y Ambarinas¨, dentro del marco de un ejercicio titulado ¨Ocean Venture-81¨-


La invasión

El 25 de octubre de 1983 alrededor de cinco mil soldados estadounidenses –apoyados por simbólicos contingentes de tropas de Jamaica, Barbados y algunos Estados miembros de la OECS– desembarcaron en la isla.

En la invasión real a Granada participó un grupo de combate de la Segunda Flota, conocida como la ¨Flota del Atlántico¨, encabezado por el portaviones ¨Independence¨, con una dotación de 70 aviones de combate; el portahelicópteros ¨Guam¨ con cinco navíos de escolta; y una unidad naval anfibia compuesta por cinco buques adicionales. Participaron, además, 1800 soldados de la Infantería de Marina. Otros 750 efectivos militares de la 82va. División Aerotransportada, fueron lanzados en paracaídas hacia el área de la zona donde trabajadores cubanos construían la pista de un nuevo aeropuerto. También participación en la invasión unos 300 soldados de otras islas del Caribe, utilizados como ¨pantalla¨ para justificar una intervención internacional que encubriera la agresión de Estados Unidos.

Portaaviones USS "Independence"
Desde hacía ya un tiempo en Granada se encontraban trabajando en la construcción de la pista de un aeropuerto varios cientos de colaboradores civiles cubanos. En repetidas ocasiones el gobierno de Reagan se había expresado contra el proyecto de construcción del cual participaban los cubanos alegando que sería ofrecerle un nuevo campo aéreo a la Unión Soviética en la región, lo que ponía en riesgo los intereses de Estados Unidos en el Caribe. 

Ante la inminencia de una invasión y ante la imposibilidad de Cuba organizar la evacuación de su personal destacado en isla de Granada, Fidel Castro, en su condición de Comandante en Jefe de Cuba, emitió instrucciones al personal cubano en Granada. A los asesores del Ejército y del Ministerio del Interior, les ordenó permanecer en sus puestos hasta nuevas órdenes y tratar de influenciar en lo posible en ¨la conducta del Ejército y los órganos de seguridad con el pueblo¨. También afirmó la deseabilidad de que el Gobierno de Granada llevara a cabo gestiones que disuadieran al gobierno de Estados Unidos de llevar a cabo una invasión al país, ¨ofreciendo y reiterando públicamente garantías de seguridad y facilidades totales para la evacuación personal de Estados Unidos, ingleses, etcétera.¨ 

No obstante, Fidel indicó por escrito al personal cubano, que ¨si la invasión se produce de todas formas, es deber de ellos morir combatiendo por difíciles y desventajosas que sean las circunstancias.¨ Seguidamente en la misma comunicación, instruyó al personal de construcción que trabajaba en la pista del aeropuerto, a continuar con sus labores, indicando de paso que dicho personal debía adoptar ¨medidas defensivas y fortificará en lo posible el lugar para estar prevenidos frente a una agresión exterior sorpresiva

La campaña internacional en denuncia a la invasión estadounidense de Granada recorrió el mundo en unas pocas horas. Las condenas a Estados Unidos no se hicieron esperar. Incluso en las Naciones Unidas se produjo una Resolución de condena a la invasión. En la isla de Granada, enfrentados ya a la realidad de una invasión, en cumplimiento a las órdenes emitidas desde Cuba por Fidel Castro, los trabajadores civiles cubanos defendieron como pudieron sus lugares de trabajo y su embajada. Tomada la pista por el personal militar de Estados Unidos, cientos de ellos que no fueron capturados en el lugar se desplazaron hacia otras áreas en el interior de la isla manteniendo por varios días con armamento ligero la resistencia a la invasión estadounidense.


Veinticuatro cubanos perdieron sus vidas y otros cincuenta y siete cubanos fueron heridos en los combates. Setecientos sesenta trabajadores cubanos en total fueron eventualmente repatriados a Cuba, incluyendo enfermos y heridos en combate. El número de bajas estadounidenses en la invasión fue de 18 muertos y 116 heridos. Cuarenta y cinco granadinos fallecieron, entre ellos 21 civiles víctimas de un bombardeo de la aviación estadounidenses contra un hospital de enfermos mentales.

El tema de la repatriación del personal cubano capturado en combate en Granada y prisionero en campos de concentración y el tema de los heridos, algunos de los cuales había sido llevados al Hospital de Veteranos en Puerto Rico, tomaría un tiempo. La devolución a Cuba del buque cubano ¨Vietnam heroico¨, así como la repatriación de los cadáveres de los combatientes cubanos y 13 granadinos caídos en combate no se produjo sino hasta el 13 de noviembre.

Después de la invasión, varios miembros del antiguo régimen fueron arrestados y condenados por el asesinato de Bishop y otras personas. Las penas de muerte fueron conmutadas por cadena perpetua y finalmente todos los prisioneros fueron liberados en 2010.

La crisis política granadina también fue utilizada por los gobiernos conservadores de la región para fortalecer su posición, debilitar a las organizaciones de izquierda en sus propios países y reconstruir la homogeneidad ideológica de la región.


Fuentes
http://www.redbetances.com/